| Gráficos: | 6.5 | |
| Sonido: | 7 | |
| Jugabilidad: | 5.5 | |
| Diversión: | 6.5 |
| Total: | 6.2 |
| PlayStation 2 > Análisis > Death by Degrees - Tekken: Nina Williams | Página 1 de 2 Siguiente |
Los productos derivados, o spin-offs, como los llaman en inglés, son un tipo de juegos que, salvo contadas excepciones, nunca han conseguido llegar al nivel de calidad y éxito entre el público que aquellos de los que parten. Este Death By Degrees – Nina Williams, protagonizado por la rubia y mortífera luchadora de Tekken, resulta un buen ejemplo de ello. Sony Computer Entertainment Europa por fin lanza en nuestro país este juego de acción, lucha y aventura, que en esencia se trata de un “yo contra el barrio” con añadidos más o menos interesantes, y que pese a tener buenas ideas falla en conjunto.
Como es habitual en Namco, el juego cuenta con unos valores de producción altísimos, comenzando por una introducción en la que nos muestran cómo Nina Williams se infiltra en un barco de una misteriosa organización participando en un torneo de lucha clandestino, mientras que dos agentes del MI6 (es una operación entre la CIA y los británicos) intentan abrirse camino al estilo Splinter Cell. Las cosas van mal para estos últimos, y será tarea de Nina asegurarse qué es lo que esconde esa organización, infiltrándose en el crucero y haciendo frente a todo un ejército de sicarios.

El juego es, en esencia, un yo contra el barrio que utiliza el cada vez más popular, aunque no tan eficiente como puede esperarse, control con los sticks analógicos, usado en otros títulos como Cuestión de Honor. Para golpear a los enemigos usaremos el stick derecho, dando Nina sus golpes hacia donde dirijamos el Joystick, lo cual como es de esperar ofrece un gran grado de precisión pero elimina la profundidad en cuanto a combinaciones de un sistema clásico de botones, aunque más adelante iremos aprendiendo nuevos combos e interesantes movimientos.
Además del componente de lucha del juego, Death By Degrees tiene algún que otro puzzle y cierta parte de sigilo, pudiendo acercarnos por detrás a los enemigos y romperles el cuello en un santiamén, este último movimiento estando integrado dentro del sistema de “movimientos mortales” con el que cuenta el juego. Estos movimientos se harán cuando una barra de “concentración” esté llena, y son ciertamente espectaculares, aunque también es cierto que interrumpen bastante el desarrollo del juego.
El sistema de combate, como decíamos, usa el control con el stick analógico derecho que nos permite dirigir ataques precisos al enemigo que queramos, y manejarnos relativamente bien cuando estemos haciendo frente a varios a la vez. A medida que avancemos iremos obteniendo nuevos movimientos que podrán aplicarse como modificadores al ataque con el stick derecho, e incluso podremos manejar armas de fuego y armas cuerpo a cuerpo; estas últimas no están integradas muy bien en el control, puesto que mientras las armas blancas se pueden controlar igual que un ataque con los puños, resulta un tanto decepcionante apuntar con una pistola con el stick derecho, o más que decepcionante, desconcertante.

Aparte de los golpes, Nina también podrá defenderse (ejecutando un movimiento de ataque justo cuando el enemigo nos va a golpear), esquivar (pulsando rápidamente el stick izquierdo, el de movimiento, en una dirección) y hacer diversos agarres que pueden acabar en una llave e incluso en un movimiento de sumisión (pudiendo romper un hueso al enemigo), tal y como ocurre en Tekken con la propia luchadora y sus casi interminables llaves en el suelo. El movimiento de esquivar, sin embargo, cuenta con un problema de sensibilidad, ya que muchas veces querremos ejecutarlo pero nuestro personaje se moverá a la dirección (sin esquivar); tendremos que ver qué tipo de jugador somos y cambiar la sensibilidad en las opciones para poder ejecutar siempre que queramos esos movimientos que, todo sea dicho, cambian según la situación del combate; Nina dará una voltereta hacia atrás, o hacia delante, o si está rodeada saltará por encima de los enemigos.
Poniendo la guinda al pastel del sistema de combate están los ya mencionados “movimientos mortales”. Cuando nuestra barra de concentración (o enfoque, como sale en el juego, traducción directa del inglés focus) esté llena, será el momento de pulsar L2 dirigiéndonos a un enemigo, y contaremos con unos segundos para mover –dentro de una especie de vista en rayos X- el cursor hacia uno de sus puntos débiles (que brillan en rojo) y pulsar el stick derecho. A continuación veremos (dentro del propio juego) un espectacular movimiento de Nina, y el resultado sobre el sicario de nuevo en rayos X; veremos como le rompemos la caja torácica con una patada, o incluso como le destruimos el cráneo con un certero golpe; el enemigo, generalmente, caerá muerto, aunque según nos vayamos enfrentando a sicarios más poderosos veremos sorprendidos cómo son capaces de seguir luchando aún teniendo el cerebro descapotado.
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