Análisis de Chaos Legion para PlayStation 2
El prometedor juego de Capcom se traduce en una notoria decepción, aunque a nivel gráfico cumpla y pueda gustar a los realmente puristas de los beat’em up.
| Gráficos: | | 7 |
Jugabilidad: | | 5.5 |
|
| Sonido: | | 6 |
Diversión: | | 5.5 |
Dejando de lado los cinco nuevos juegos que Capcom destinó en su día exclusivamente para GameCube (que actualmente ya solo son cuatro, puesto que Dead Phoenix está cancelado, y "solo" tres de estos cuatro son realmente originales), Chaos Legion era uno de los juegos más prometedores de la legendaria compañía para PlayStation 2, consola que parecía reservada para el aprovechamiento de las sagas (Onimusha, Devil May Cry), y no demasiado destinada a las nuevas ideas. En este contexto, un juego aparentemente tan espectacular como Chaos Legion resultaba todo un soplo de aire fresco, puesto que prometía ser una aventura por todo lo alto, con toques de RPG, unos gráficos de infarto y miles de posibilidades. Pero no todo sale como uno quiere en la vida, y, lejos de eso, el nuevo juego de Capcom, que acaba de aterrizar en nuestro país, se desenvuelve como un beat’em up simple, monótono y en ocasiones frustrante.
Con claras influencias de Devil May Cry, este Chaos Legion se alza como un beat’em up de pura cepa, en el que el objetivo de los niveles es aporrear los botones (mayoritariamente uno de solo) hasta que no quede ningún enemigo en pie. Se estructura mediante pantallas o salas, que no permiten el acceso a la siguiente hasta haber limpiado literalmente toda la zona, hecho que, si bien no presenta mayores dificultades en su esencia, resultará complicado en ciertas partes donde nos veremos acosados por decenas de monstruos de todo tipo sin tregua alguna. Y, cómo no, tras algunos niveles, nos mediremos al jefe final, como siempre el más grandote y temible de todos. Sin embargo, pese a parecer solo un beat’em up, hay un punto que juega a su favor y que es uno de los que prometían que el resultado final fuera más satisfactorio: la inclusión de elementos RPG. Finalmente este aspecto se ha reducido a la posibilidad de controlar a 7 legiones distintas, cada una de ellas con sus propias características y habilidades, pudiendo alternarlas durante los combates para vencer de manera más rápida a los enemigos. Por ejemplo, hay legiones especializadas en enemigos "robóticas", y otras en monstruos "de carne y hueso". Dichos grupos los iremos obteniendo a medida que vayamos avanzando durante el juego, y podremos mejorar sus posibilidades subiendo de nivel a lo largo de la acción. Aunque pueda resulta atractivo, dicha novedad le aporta un toque ínfimo de estrategia al juego, que de ningún modo logra hacerlo todo lo entretenido que debiera ser.
Entrando ya en el apartado argumental del juego, tampoco es que destaque especialmente por su original historia o presentación. Las FMV que nos presentan la historia, pese a ser de una factura técnica pasable, son cortas y no demasiado espectaculares. En cuanto a la trama en sí, asumimos el rol de Sieg, un caballero del sello oscuro, que debe recuperar la Dark Seal, una espada que ha sido robada por un anterior amigo, Victor Delacroix, que se ha pasado "al lado oscuro". Sin embargo, Delacroix no estará solo defendiendo su espada robada, sino que contará con un auténtico arsenal de monstruos y máquinas llegados de ninguna parte que nos pondrán las cosas bastante difíciles. Pese a esta historia, como ya hemos comentado anteriormente, Chaos Legion se limita a ser un juego de acción pura y dura, sin demasiada profundidad argumental, y con el único toque medianamente novedoso resultando la posibilidad de controlar las 7 legiones como ayuda defensiva y ofensiva, además de un segundo personaje jugable que poco o nada aportará a la historia, y que descubriremos una vez avanzados en el juego.