Uno de esos grandes desconocidos llega finalmente a Europa para revivir el espíritu de los clásicos del rol japonés.
Los programadores han optado por un estilo gráfico muy clásico, completamente bidimensional, que se refleja tanto en escenarios como en los combates. En las luchas controlaremos a tres personajes simultáneamente, aunque podremos cambiar a cualquiera por otro de los miembros de nuestro grupo durante el desarrollo de la lucha, de manera que si necesitamos una habilidad en concreto de otro personaje, o deseamos distribuir el daño entre los diferentes personajes, tenemos margen para hacerlo, desarrollando unas tácticas de lucha de cierta complejidad… desde luego, por encima de la media en el género.

Es éste un juego de rol bastante extenso en su duración, con una historia principal que puede rondar las 20 horas de duración, sin realizar ninguna de las misiones secundarias, si bien es cierto que una parte importante de esas horas de juego se nos irán en volver sobre nuestros pasos para realizar pequeñas tareas que se nos pidan llegados a cierto punto. Sin embargo, si el sistema de síntesis nos engancha, y lo más seguro es que lo haga, la rejugabilidad del título se verá muy potenciada, ya que el volumen de misterios que esconde es enorme, y las recompensas que nos dará, ya sea en forma de galerías de imágenes o pistas de audio, bien valen la pena si el juego nos ha cautivado.
Pese a que hemos dicho que el juego presenta un estilo gráfico de corte clásico, debido al uso de gráficos bidimensionales, el diseño artístico es francamente bueno, con escenarios variados, repletos de detalles y elementos con los que interactuar, y un buen diseño de personajes. Sus gráficos son brillantes y coloristas, con buenas ilustraciones que nos irán acompañando a lo largo del juego, pero contrasta con el diseño del mapa del mundo en el que nos movemos, apenas funcional. Los enemigos, en cambio, pecan de diseños harto repetitivos, aunque con algunas variaciones que en ocasiones resultarán curiosas e incluso cómicas. Sin embargo, la tónica general es aburrida y algo escasa de imaginación, algo que se hace patente por el contraste con el resto de los apartados artísticos. Algo similar ocurre con el sonido, ya que las composiciones son muy variables, yendo desde las magníficas hasta las odiosas, todo ello aderezado con efectos de sonido que cumplen si muchos alardes, como las voces de los personajes (en inglés o japonés), no muy integradas en el juego a nivel técnico, aunque sí en calidad de doblaje.

Conclusiones
Estamos ante un buen juego de rol japonés, que cumple con todos los valores y virtudes esperables en el género. Sus diferentes personajes son muy diferentes entre sí en el combate, lo que hace que las luchas sean variadas y nos obligue a alternar entre todos ellos en función de nuestras necesidades, mejorando por tanto el aspecto principal en el que se han centrado sus creadores: las luchas. No destaca a nivel técnico, ni siquiera puede considerarse como un estallido de originalidad, pero el conjunto de pequeños aciertos y ausencia de fallos notables hacen que, en su conjunto,
Atelier Iris – Eternal Mana sea, no sólo un juego hermoso de ver en su concepción de gráficos bidimensionales y divertido de jugar, sino un título apasionante, lleno de secretos capaces de cautivar al jugador que decida acercarse a él, pese a no estar traducido al español.