Uno de esos grandes desconocidos llega finalmente a Europa para revivir el espíritu de los clásicos del rol japonés.
El protagonista del juego es Klein, un joven huérfano que se adentra en el mundo de la alquimia en la tierra de Regallzine, donde los alquimistas son pocos, pero poseen la capacidad de crear objetos mágicos con la ayuda de las criaturas elementales conocidas como mana. La mayoría de los alquimistas pueden usar un mana, pero Klein es especial, tanto que es capaz de usar hasta seis al mismo tiempo, una habilidad tan misteriosa como especial que le depara un destino como el de ningún otro. Y es que el mundo está en peligro ante la amenaza de la resurreción de un poder oscuro y arcano por obra del alquimista Mull quien, arrastrado por su locura, cree que ese poder maléfico salvará, de algún modo, a la humanidad. Sólo Klein, acompañado de sus amigos, podrá evitar el terrible desenlace. Por desgracia, los textos están íntegramente en inglés, y la ausencia de traducción a nuestro idioma puede suponer una seria barrera para muchos jugadores potencialmente interesados en difrutar de un nuevo juego en un género no tan frecuentado como desearían.

El desarrollo de la aventura será el clásico: avanzaremos enfrentándonos a poderosos enemigos, consiguiendo nuevos equipamiento mientras ampliamos nuestros poderes mágicos buscando más criaturas mana, a las que, por cierto, podremos premiar extrayendo elementos de algunos de los objetos que encontremos o creemos a lo largo de la aventura. Estas criaturas, los mana, no sólo ayudarán a Klein, sino que podrán ser equipadas en un personaje, mejorando sus estadísticas mediante un proceso de simbiosis entre ambos. Además, algunas de estas criaturas concederán poderes especiales que nos servirán para resolver algunas de las situaciones a las que nos tendremos que enfrentar en determinados momentos del juego, componiendo de este modo un sistema de puzles bastante interesante.
Hemos dicho que podemos hacer regalos a los mana, y no es algo baladí. Cada vez que usemos sus habilidades para sintetizar nuevos objetos, o llevar a cabo otras actuaciones, su poder se desvanecerá un poco, así como su disponibilidad hacia ayudarnos. Será, por tanto, esencial, mantener su ánimo y energía siempre a buen nivel tratándoles bien y dándoles regalos de vez en cuando. Esto no sólo limita el número de veces que podemos usar nuestras habilidades, sino que nos obliga a realizar un planteamiento estratégico, ya que un recurso muy poderoso puede sernos necesario más adelante, por lo que conviene no malgastarlo en situaciones que no sean, quizás, las más apropiadas. Un elemento muy interesante para todo el sistema de juego, sin duda alguna.

Atelier Iris – Eternal Mana está, como habíamos dicho, orientado completamente hacia los combates, hasta tal punto que apenas cuenta con un par de núcleos poblacionales frente al amplio número de mazmorras repletas de enemigos que salpican el mundo en el que está ambientado, puntos todos ellos unidos entre sí por caminos o transportes mágicos (anillos de hadas) que nos llevarán automáticamente de un lugar a otro. La progresión del juego es bastante lineal, teniendo que superar una zona para que se nos abra el acceso a una nueva, pero dado que toda la fuerza de su desarrollo gira en torno a los combates (muy frecuentes, y existentes en todos los lugares menos los pueblos) no es sino una carencia menor.