Han tratado de arrebatarle el trono de los juegos de rol masivos en línea, pero el rey no da su brazo a torcer.
Ya os comentábamos semanas atrás que la guerra en el mundo de los juegos de rol masivos en línea había alcanzado su momento de máximo esplendor. Títulos como
Age of Conan o
Warhammer Online han revitalizado una gran confrontación con el que hasta el momento continúa siendo el juego de rol masivo en línea más importante del mercado. Hablamos, por supuesto, de
World of Warcraft, que tras
The Burning Crusade recibe una segunda expansión de contenidos muy conservadora a nivel general, pero que sin duda, también presenta una serie de mejoras que harán las delicias de los aficionados al éxito de Blizzard.
Una aventura más épica
No han sido pocas las grandes batallas que se han librado en el mundo de Azeroth. En este universo de fantasía, las fuerzas de la Alianza y la Horda no han dejado de combatir entre sí y contra los peligros que pueblan la región sin descanso. Muchos usuarios, embriagados por el afán de mejorar al máximo las habilidades de sus avatares y recoger los mejores botines posibles, han dedicado centenares de horas a combatir sin tregua contra sus enemigos; otros, en cambio, han terminado aborreciendo esta fórmula de juego tan centrada en el combate contra decenas de criaturas de toda índole para subir de nivel o cumplir determinadas misiones. En este sentido,
Wrath of the Lich King contentará enormemente a los aficionados a la saga puesto que no varía prácticamente nada con respecto a lo visto con anterioridad, aunque sí es cierto que cuenta con determinados elementos realmente impresionantes que mejoran de una forma considerable la experiencia de juego, pudiendo por tanto atrapar a aquellos usuarios más reticentes a regresar al universo creado por Blizzard.
En este caso hablamos por ejemplo de la
gran importancia que adquiere la historia en esta expansión. Como ya parece ser habitual en el género, ahora las misiones no serán una mera excusa para plantarnos en medio de una región atestada de enemigos a los que abatir sin compasión. Personajes memorables, descripciones de sucesos terribles, grandes historias que contar, y muy variadas situaciones por vivir. Wrath of the Lich King da un gran paso adelante en este sentido al plantear un desarrollo de la acción más cercano al que podríamos encontrar en un juego de rol tradicional,
permitiendo al jugador que con sus acciones modifique el mundo que le rodea, sin tener por tanto que depender de la progresión de todo el servidor. Y es que ahora, si durante una misión hemos visto morir a un personaje relacionado con la trama central de la historia, o una ciudad ha sido asediada, por ejemplo, estos cambios tendrán su efecto exclusivamente en nuestra partida, por lo que mientras otros usuarios pueden seguir hablando con un, para nosotros, difunto, nosotros interactuaremos con estos usuarios en un "mundo" algo distinto.
Este considerable aumento de la carga argumental del juego se nota, sobre todo, en los primeros compases del
Caballero de la Muerte, que resultan sorprendentes. No en vano, se trata del estreno de una nueva clase de personaje dentro del universo World of Warcraft, algo que no pasaba desde el lanzamiento del original, siendo además la que más difiere del resto.