Dos nuevas razas y todo un mundo por explorar te esperan en la expansión de uno de los fenómenos del videojuego en los años recientes. ¿A qué esperas para adentrarte en el mundo más allá de Azeroth?.
El apartado sonoro se mantiene, aunque se han incorporado ciertas fanfarrias épicas y audio para expresiones en castellano en las nuevas razas. Como siempre, brilla más el sonido ambiental, destinado a que el jugador se integre en el mundo mágico del juego. Las melodías incorporadas son también de una calidad notable, lo que hará realmente interesante visitar las nuevas zonas sólo para oír la música en ellas.

A medio gas
La expansión es realmente imprescindible para el jugador de World of Warcraft por sus mejoras, por la incorporación de Outland y los nuevos añadidos jugables. Ahora, ¿Da realmente todo de sí?. Creemos que Blizzard ha puesto el freno de mano en la expansión de los elementos del juego, y simplemente la idea de limitar en nivel 70 nos habla de futuras expansiones con niveles más altos y nuevos mundos y razas. El problema no es tanto los nuevos contenidos, sino más bien la falta de opciones jugables de World of Warcraft. Esto es, las profesiones anexas son simplemente un parche de un juego enfocado casi en su totalidad al combate, exploración y realización de misiones. Se agradece la orfebrería, pero lo que realmente se necesita es un sistema de habilidades, creación de elementos, complejo y que permita dar un componente de rol que está ausente tanto en World of Warcraft como en esta expansión.
Quedan todavía muchas cosas por implementar, por realizar, que esta expansión se nos antoja poco ambiciosa en algunos y aspectos, y más destinada a contentar a un tipo de público realmente entregado a la acción que sin duda proporciona Blizzard.

Conclusión
Blizzard no decepciona, y todos los añadidos de Burning Crusade se nos antojan imprescindibles y realmente divertidos. Como es habitual, el nivel de optimización es alto y se vuelve a notar otra vez en que se emplean los retrasos que los juegos de esta compañía suelen tener. Tanto por sus nuevos mundos, razas, profesiones y objetos, World of Warcraft: Burning Crusade es un ganador sin apenas competencia en el género. La fluidez en la carga de mundos, el talento en la confección de las misiones y la variedad real de los entornos están por encima de toda su competencia en el género. ¿Qué falta? Falta, al igual que en el original, un mayor de desarrollo en las habilidades que permitan al título competir con otros juegos con muchas más posibilidades roleras. Ese es el talón de Aquiles de World of Warcraft, y esperamos que en un futuro sea resuelto para que el título se acerque un poco más – le queda muy poco – a lo que sería un juego de rol masivo perfecto.