Warrior Epic intenta ganarse el favor del público general con un juego de acción y rol de planteamiento simple y ambicioso al mismo tiempo.
Warrior Epic está programado para que podamos movernos de forma natural y sencilla por el extenso territorio que nos ofrece utilizando el
teclado y el ratón. De hecho, el movimiento en sí del propio personaje podemos realizarlo tanto con el teclado, como seleccionando el punto de destino con el cursor y haciendo clic con el botón derecho del ratón. Con dicho botón se realizan las acciones principales: atacar, hablar y registrar objetos. Dependiendo del contexto, el cursor adoptará una forma u otra, indicando el tipo de acción que podemos realizar en cada momento. Como en todo juego de rol moderno se nos da asimismo la posibilidad de cambiar el ángulo de la cámara, incluyendo ocho niveles de zum.

A la hora de pelear, debemos resaltar que dicha faceta presenta algunas carencias. Resultan, por su mecánica, monótonas al limitarnos a atacar y movernos alrededor de nuestros enemigos. El guerrero que llevemos con nosotros esquivará -unas veces con más fortuna que otras- de forma automática los embistes de las salvajes criaturas de pueblan el juego. No se nos da en ningún momento la posibilidad de defendernos por nosotros mismos, algo que le resta dinamismo a los combates. La única defensa será, por tanto, correr alrededor de los enemigos y tratar de colocarnos a su espalda para sorprenderlos.
Los gráficos son lo de menos
En la dinámica e intención propuesta por sus creadores, Warrior Epic no pretende ser ningún exponente en materia técnica. Tampoco sería buena idea cuando lo que se quiere conseguir es llegar al mayor número de jugadores posible y tenemos en cuenta la importancia del juego cooperativo a través de Internet. Los entornos están realizados de forma simple aunque, eso sí, plagados de algunos detalles en forma de insectos que se mueven a nuestro alrededor como luciérnagas o arañas, entre otros. Destacan, por encima del conjunto,
los efectos de luces en los momentos de acción más intensa donde intervienen varios hechizos de magia al mismo tiempo.
Los efectos de sonido son resultones, las voces están en castellano pero brillan por su ausencia en casi todo el juego. La música tiene el estilo propio de los juegos de rol con composiciones con marcadas melodías en las que no falta un alto componente de percusión. A la larga, eso sí, acaban siendo monótonas como suele ser habitual igualmente.
La Inteligencia Artificial de los enemigos es prácticamente nula, y la dificultad reside en contar con un equipo de compañeros lo suficientemente equilibrado y compenetrado para ayudarse mutuamente en cada situación. Eso sí, cuanto mayor sea el número de jugadores que se unan a nuestra causa, mayor será la dificultad durante las misiones.
Conclusiones
La intención de sus desarrolladores ha sido en todo momento la de ofrecer una base con profundidad y posibilidades al jugador experimentado en el género y, al mismo tiempo, ser lo suficientemente sencillo e intuitivo para atraer al neófito e inexperto que quiera adentrarse en el mundillo. Y, si bien es cierto creemos que han cumplido con su segundo objetivo, los jugadores más exigentes encontrarán en la fórmula de Warrior Epic algunos vacíos.
Al final y como pasa siempre -especialmente en este género- el éxito o fracaso del juego recaerá sobre los aficionados y el soporte y fidelidad que brinden. Y, en ese sentido, debemos decir que hasta el momento
está teniendo bastante éxito ya desde sus primeros días, y es fácil encontrar más de medio millar de partidas, con cifras que superan los mil jugadores embarcados simultáneamente en esta aventura de tintes épicos.
Si queréis acceder al extenso mundo de Providence, tan solo debéis crear -en caso de no haberlo hecho ya- una cuenta en
GOA y acceder a la zona de
descarga de Warrior Epic.