Tras Warhammer: Mark of Chaos, ahora nos llega su primera expansión sin demasiadas novedades, pero con dos nuevas razas jugables: pieles verdes y elfos oscuros.
En lo que respecta al apartado sonoro, los efectos de sonido rayan a gran altura, reproduciendo perfectamente el sonido de los combates, choque de armas, pisadas, etc. La banda sonora, de marcado corte épico –como no podía ser de otra forma- también ambienta bastante la acción. Por desgracia, el juego, quitando algunas escenas introductorias que se han doblado, está en completo inglés, incluyendo todos los menús, la interfaz y los tutoriales… algo realmente sorprendente (para mal, claro) si tenemos en cuenta que
Mark of Chaos vino completamente localizado al castellano, incluyendo un doblaje de gran calidad.
Domina el mundo Warhammer
El multijugador sigue siendo el mismo que ya vimos en el juego original. Podremos enfrentarnos contra otros jugadores tanto en red local, como por internet, destacando dentro de éste el modo
Dominación Mundial que básicamente consistirá, tras elegir a una raza, en irnos enfrentando en un gigantesco mapa en el que cada raza tiene porciones controladas a otros jugadores con el objetivo conquistando nuevas regiones para la facción que hayamos escogido. Bastante interesante y divertido.
También tendremos un completo editor llamado modo
Skirmish en el que crear partidas personalizadas, teniendo un total de 30 escenarios disponibles y que nos permitirá crear y gestionar nuestros ejércitos, incluyendo la opción de personalizar nuestra insignia así como de los propios soldados pudiendo pintarlos tal como se hace con las miniaturas clásicas de la franquicia. Con este modo podremos echar partidas simples contra el ordenador, variando el nivel de la inteligencia artificial de éste.
¿Elfos oscuros o pieles verdes?
Llegamos quizás al apartado más polémico de todo el juego: la jugabilidad. Este aspecto puede enfocarse desde dos puntos de vista distintos. Y ambos ciertamente con parte de razón. Para un jugador experimentado en este tipo de juegos, el diseño global de este título se le puede hacer bastante tosco y lineal al carecer totalmente de cualquier gestión de los recursos y planificación detallada de los clásicos juegos de estrategia en tiempo real. Pero por otro lado, al tener enfocado todo hacia las batallas aderezado con toques de rol, se hace bastante más accesible para jugadores reacios al género en cuestión que no quieren partidas largas con ingentes cantidades de recursos (madera, oro, agua, etc.) a gestionar ni complicarse la vida con un manejo de las unidades demasiado complejo y táctico.
En otro orden de cosas,
Battle March cuenta con misiones variadas gracias a la inclusión de las dos nuevas razas. Las partes que juguemos con los pieles verdes serán de auténticas batallas campales a base de fuerza bruta y ganar por número mayor. Por el contrario, las que juguemos con los inquietantes elfos oscuros tiran más del sigilo, disparos a distancia y en general, una forma de jugar mucho más estratégica.
Lo que sigue sin gustarnos demasiado es el manejo y gestión de la cámara sobre la que nos movemos por los escenarios y que nos acarreará más de un problema a lo largo de las partidas. También se ha aumentado notablemente la dificultad respecto a
Mark of Chaos, hecho no tan criticable pues hará sin duda aumentar la longevidad del juego.
Conclusiones finales
Con
Warhammer: Mark of Chaos – Battle March,
Black Hole sigue sin dar en la diana de forma certera. A grandes rasgos no deja de ser un buen juego… pero no llega a alcanzar altas cotas en ningún apartado en concreto, exactamente como le ocurrió al anterior. Y al ser una mezcla de géneros un tanto peculiar, puede no llegar a contentar a nadie. Eso sí, si eres gran fan de Warhammer y te gustó el anterior
Warhammer: Mark of Chaos, esta expansión no te defraudará en absoluto.