OrdenadorCompra The Stanley Parable en FNAC
Lanzamiento: · Género: Aventura
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Galactic Cafe
Producción:
Distribución: Steam
Precio: 11,99 €
Jugadores: 1
Formato: Descarga
Textos: Inglés
Voces: Inglés
Online: No
COMUNIDAD

PUNTÚA:
The Stanley Parable para Ordenador

#116 en el ranking de Ordenador.
#695 en el ranking global.
ANÁLISIS

Análisis de The Stanley Parable para Ordenador

Jorge Cano · 21/10/2013
Original, excéntrica, pretenciosa, desconcertante, una aventura en primera persona única en su especie que no dejará indiferente a nadie.
GRÁFICOS
-
SONIDO
-
TOTAL
8.5
DIVERSIÓN
-
JUGABILIDAD
-
Versión PC.

Siempre es difícil enfrentarse a una hoja en blanco, e intentar explicaros de la mejor manera posible qué nos ha parecido un juego, pero en el caso que hoy nos ocupa, la tarea es doblemente complicada. Primero porque The Stanley Parable es uno de los juegos más originales e inusuales que hemos jugado nunca, y segundo porque no queremos contaros demasiado, ya que queremos que os sorprenda tanto como lo ha hecho con nosotros.

Ya está disponible una aventura muy original que no dejará indiferente a nadie.
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The Stanley Parable es una aventura en primera persona de exploración, en la que poco más podemos hacer que movernos, agacharnos y pulsar un botón para interactuar, en la línea de juegos como Dear Esther o el reciente Gone Home. Dicho de una manera un tanto simple, es como si a Portal le despojáramos de todos sus puzles, y dejáramos solo la narrativa, nuestra divertida relación con GLaDOS, solo que en The Stanley Parable con más libertad para vacilar a esa voz omnipresente que nos acompaña en todo momento.

Somos Stanley, el Empleado 427 de una compañía ubicada en un gran edificio, cuyo trabajo es sentarse todos los días delante de un escritorio con un ordenador y presionar botones en un teclado, órdenes que le dicen qué teclas presionar, por cuánto tiempo y en qué orden. Esto es lo que hace cada día del año, sin saber muy bien siquiera para qué sirve, una tarea que muchos considerarían aburrida, tediosa e insoportable, pero que a Stanley le deleita y le hace feliz. Hasta que un día algo ocurre, y durante una hora no aparece ninguna orden en la pantalla de su ordenador, nadie le da instrucciones, le saluda o le llama para una reunión, un hecho insólito en su confortable rutina, que le deja paralizado un buen rato, hasta que decide levantarse de su asiento y descubrir qué ocurre, pasando nosotros a tomar el control del personaje.

Pronto el narrador, el auténtico protagonista del juego, nos da la bienvenida Todos sus compañeros de trabajo habían desaparecido, ¿por qué podía ser?, y no tarda demasiado en empezar a dirigir nuestros pasos Stanley decidió ir a la sala de reuniones; quizá simplemente se había perdido una reunión. Seguimos avanzando, no tenemos realmente otra opción, hasta que llegamos a la primera encrucijada: Cuando Stanley llegó a un sitio con dos puertas abiertas, entró en la puerta de la izquierda.

Aquí como jugadores tomamos nuestra primera elección, ¿entramos por la puerta de la derecha o la de la izquierda? ¿Seguimos el hilo del relato, o contradecimos al narrador? Si seguimos a pies juntillas lo que marca la narración, es posible que la historia se desarrolle con normalidad y alcancemos un final feliz, pero es difícil resistirse a la tentación de contradecir al resabiado narrador, e intentar fastidiar su historia se torna muy divertido.

Si nos metemos por la puerta derecha, haciendo lo contrario de lo que nos indica la historia, es cuando comenzamos a descubrir de qué va The Stanley Parable, una divertida e ingeniosa lucha entre el jugador y el narrador. O mejor dicho, entre el usuario y los creadores del juego, y que nos habla de diseño y narrativa en los videojuegos, de linealidad o presunto libre albedrío, y si escarbamos un poco más incluso de cosas bastante profundas, como del sentido de que tiene nuestra existencia, de la amarga rutina de hacer lo mismo todos los días para poder ganarnos la vida, de ser una oveja más en el rebaño de nuestra sociedad para intentar ser feliz, y otro tipo de reflexiones filosóficas, momentos en los que la aventura se vuelve peligrosamente pretenciosa.