Conviértete en el líder de una pequeña tribu colonial y emplaza la primera piedra de tu imperio. ¿Permitirás que la hambruna termine con tu pueblo? ¿Qué las guerras lleguen a tus puertas?
Sin duda, a día de hoy la estrategia continúa siendo uno de los géneros más prolíferos en el mundo de los videojuegos, abarcando una gran cantidad de variantes jugables que permiten a los jugadores disfrutar de títulos enfocados por completo en los combates, u otros en los que lo más importante no es tanto la guerra sino el desarrollo y gestión de centros urbanos (o parques temáticos, hospitales, etc.). Dentro de esta última vertiente jugable destaca la serie The Settlers que, desde su nacimiento, se ha convertido en una del as sagas de estrategias más populares.
En los títulos de esta serie, se ponen sobre la mesa nuestras dotes de liderazgo, nuestro grado de sensatez y nuestra capacidad para progresar en un mundo en conflicto mientras tratamos de desarrollar una colonia lo más estable posible. Y a grandes rasgos, los principios básicos de este género se cumplen a la perfección: construir edificios, reclutar soldados y machaca al enemigo. Pero es el enfoque que se le ha dado desde el punto de vista de la gestión lo que ha hecho a esta serie tan popular. Aquí no sólo se trata de recolectar de recursos, sino de compaginar todos los elementos edificables para que sea posible el progreso; aquí nada es innecesario: sin trigo no hay harina, sin harina no hay pan… ¡sin pan la gente no se alimenta!
De entre las novedades que encontramos en esta nueva entrega de la serie destacamos la conseguida sencillez con la que podemos progresar a través de las múltiples opciones del juego. Vemos también un estilo gráfico renovado con infinidad de detalles curiosos, simples elementos visuales que harán acogedora la imagen de nuestro reino.
La primera piedra, tendremos que picarla
El primer reto que se nos plantea es levantar un imperio desde la nada. Prácticamente, apenas unos cuantos colonos serán suficientes para que comencemos a ver luz en nuestros proyectos. En esta entrega de The Settlers la historia nos lleva a la ciudad de Vestholm, donde los incesantes ataques de ladrones a las provisiones de alimentos hacen que estos escaseen. Y en un tiempo de desesperación, tomaremos un papel de renombre, Lord Marcus o Lady Alandra, cuyo propósito será gestionar y completar nuestra ciudad, e incluso expandir nuestros límites más allá de lo imaginado. La estrategia de gestión nos permitirá que nuestro reino sea próspero y rico en abundancia.
Pese a que un factor fuerte de Settlers sea el reto que plantea la gestión de un reino, nosotros también queremos resaltar que sin lugar a dudas se ha logrado un reino lleno de detalles asombrosos. Detalles que hacen que nos sumerjamos de lleno en una fantasía medieval. Si miramos atrás, la falta de motor en tres dimensiones hacía de notar la carencia de ese carácter acogedor que en muchos juegos de gestión es de una importancia relevante. Pero actualmente en esta edición de The Settlers la vida recorre las calles de nuestra ciudad, cada recoveco, cada persona ejerce una función distinta, incluso las gallinas rebuscan alimento entre los matojos.
Recursos, siempre se empieza por ahí
Nos hemos planteado una cuestión básica: ¿cuál es la cantidad exacta de recursos que se consumirían en la construcción de un imperio? Muchos. Pues muchos serán los que en este nuevo título habremos de gestionar con buena mano.
Si lo vemos de ese modo, puede que nos eche hacia atrás, pero no; la gestión de tal cantidad de recursos se gestiona intuitivamente gracias a una nueva interfaz de menús y por si fuera poco, al inicio de nuestra aventura se nos explicará con detalle todas las funciones y utilizaciones que tendrán los mismos. En este sentido, se acabaron todas las dificultades derivadas de la ausencia de este tipo de ayudas, aspecto que resultaba francamente problemático en la
revisión del original lanzada en Nintendo DS hace unos meses.

Tan extenso como tener verano e invierno el mismo día
Las tierras del Norte, donde los inviernos son duros y el clima absolutamente frío; el Norte templado, cual invierno es más suave y el medio es más equilibrado; el Sur templado, cálido y por consiguiente las tierras son menos de regadío y las Tierras del sur, el mismo nombre nos lleva a unos inertes desiertos y un verano muy caluroso. Por supuesto, esta división geográfica nos define en que lugares encontraremos tales recursos y en que otros sitios no podremos extender nuestros cultivos. Es intuitivo, ¿verdad? La búsqueda de tierras fértiles en las áridas Tierras del Sur puede ser una auténtica odisea.