También tenemos que mencionar que
las naves son personalizables y podremos escoger nuestra combinación de armas tanto principales como secundarias, algo que nos permitirá adaptarnos un poco mejor a cada misión. Además, si en las misiones completamos unos objetivos concretos, conseguiremos una mejora para nuestra nave. Estos pueden ir desde que no perdamos ninguna nave aliada en el transcurso de la misión o destruir a un determinado número de blancos específicos.
Cada tipo de enemigo nos obligará a cambiar nuestras estrategias y a buscar sus puntos débiles, algo que añade cierta variedad a los enfrentamientos. Tenemos que destacar especialmente los combates contra los grandes cruceros, donde iremos acabando con ellos poco a poco, destruyendo sus defensas, cañones, torretas, etcétera. Con esto los iremos dejando inutilizados gradualmente hasta que los podamos destruir con garantías.
En cuanto a los controles, estos responden bastante bien tanto si usamos mando como si preferimos el combo de teclado y ratón. Probablemente nuestra habilidad más importante será la de
marcar blancos, ya que cuando lo hagamos siempre tendremos un indicador en pantalla diciéndonos donde está, a cuanta distancia, sus niveles de escudo y su armadura. Para marcarlos tendremos dos teclas: una fijará al que tengamos de frente en nuestra línea de visión y el otro al más cercano.
Una vez con el blanco fijado, nuestra mirilla de disparo se pondrá en rojo cuando lo tengamos a tiro y aparecerá un pequeño círculo al que tendremos que apuntar para impactar sobre nuestro objetivo. De esta forma se facilita mucho la labor de apuntado y se agilizan los combates, por lo que se agradece la inclusión. Otro de nuestros recursos más valiosos serán las
descargas EMP, las cuales nos permitirán desviar los misiles que nos lancen si la usamos en el momento justo (escucharemos un pitido cuando nos persiga uno y veremos en pantalla un indicador de su proximidad).
Respecto a la vida, Strike Suit Zero cuenta con un
sistema de salud mixto. Por un lado tendremos nuestros escudos, los cuales se regenerarán pasado un tiempo sin recibir daño. Una vez caigan estos, nuestro blindaje será el que comience a sufrir los impactos enemigos, por lo que nos interesará alejarnos un rato de la batalla para recuperarnos, ya que este no se regenerará y una vez que llegue a cero la nave explotará. También tenemos que señalar que no se trata de un juego fácil.
Su nivel de dificultad suele tirar por lo alto y cuenta con algunos picos puntuales muy intensos que os harán sudar bastante para salir airosos, así que preparaos para afrontar un reto más que digno y satisfactorio.
En cuanto a sus aspectos negativos (además de la falta de variedad de objetivos ya mencionada), el diseño de niveles resulta algo irregular, ya que
las pantallas en las que nos toca pilotar otras naves que no sean el Strike Suit palidecen ante la intensidad y espectacularidad que nos ofrecen las del mecha transformable. A pesar de que buscan ofrecer algo de frescura al desarrollo, lo único que consiguen es que queramos pasarlas rápido para volver a manejar el Strike Suit. Con esto no queremos decir que sean malos niveles, aunque no llegan al nivel del resto.