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OrdenadorCompra StarCraft II: Heart of the Swarm en FNAC
Lanzamiento: · Género: Estrategia
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Blizzard
Producción:
Distribución: Activision Blizzard
Precio: 39,99 €
Jugadores: 1
Formato: DVD
Textos: Español
Voces: Español
Online: Sí
COMUNIDAD

PUNTÚA:
StarCraft II: Heart of the Swarm para Ordenador

#24 en el ranking de Ordenador.
#190 en el ranking global.
ANÁLISIS

Análisis de StarCraft II: Heart of the Swarm para Ordenador

Carlos Leiva · 15/3/2013
La Reina de Espadas ha regresado, y con ella, una genial expansión que contentará tanto a expertos como novatos.
GRÁFICOS
8.5
SONIDO
8
TOTAL
9
DIVERSIÓN
9.5
JUGABILIDAD
10
Versión PC.

Si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Sin duda alguna, esta es la máxima por la que Blizzard ha apostado a la hora de desarrollar la secuela de StarCraft, a diferencia de lo ocurrido con Warcraft y Diablo (uno convertido en MMORPG y otro con una tercera entrega repleta de cambios desde sus mismas bases jugables). Al igual que Wings of Liberty, Heart of the Swarm no busca revolucionar la saga, sino perfeccionarla y pulirla más aún si cabe. Conseguir esto en un juego donde el más mínimo cambio puede trastocarlo todo y provocar la ira de los fans no es fácil, pero podemos decir con total seguridad que Blizzard lo ha vuelto a lograr.

La nueva expansión de StarCraft II se presenta en este vídeo en castellano.
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Liderando al enjambre

Tal y como viene siendo costumbre en la saga, esta expansión deja muy clara la separación de su modo campaña de su multijugador, haciendo que se sientan prácticamente como juegos independientes. Empezaremos centrándonos en su campaña, cuya historia nos sitúa tres semanas después de los hechos ocurridos en Wings of Liberty. Tras una ardua guerra, los Terran por fin han conseguido derrotar Sarah Kerrigan, la Reina de Espadas, y devolverle su humanidad, aunque Arcturus Mengsk, líder del Dominio, no está dispuesto a permitir que siga con vida. Un sentimiento mutuo, ya que Kerrigan tampoco tiene demasiado interés en que siga respirando aquel que la traicionó y abandonó a su suerte.

Contar más a partir de aquí sería destriparos su argumento, algo que no vamos a hacer a pesar de lo decepcionante que nos ha parecido. Sin duda alguna se trata probablemente del apartado más flojo del juego, y con mucha diferencia. Los diálogos son terribles, los personajes resultan demasiado planos y poco atractivos, todo lo que ocurre es predecible hasta decir basta y no queda ni un solo resquicio de la épica de Wings of Liberty. Básicamente es una historia de venganza que sirve como puente y deja el tablero preparado para Legacy of the Void, la entrega final de esta trilogía y la última expansión que recibirá StarCraft II. Hay algunas revelaciones y se atan varios cabos sueltos, pero no encontraremos nada que nos sorprenda, a lo que hay que sumarle que algunas explicaciones se sienten muy forzadas, como si a los guionistas se les hubieran ocurrido durante la marcha.

A nivel jugable ya es otro cantar y podemos aseguraros que se trata de una campaña divertidísima y muy variada que solo peca de corta y fácil. Su desarrollo es bastante familiar y básicamente nos propone ir cumpliendo una misión detrás de otra hasta llegar al final. Lo bueno es que no hay dos que sean iguales o parecidas y todas ellas nos ofrecen un reto distinto, aportando una variedad que difícilmente encontraréis en otro RTS. Desde objetivos tan clásicos como aguantar oleadas de enemigos durante una cantidad de tiempo determinada, hasta otros más originales como participar en una batalla de naves espaciales o enfrentarnos a jefes finales al más puro estilo Diablo III sin que tengamos que preocuparnos de gestionar nuestra base.

El hecho de que ahora controlemos al enjambre Zerg también es bastante notable, ya que esta facción no tiene nada que ver con los Terran, protagonistas de Wings of Liberty. Su funcionamiento es bien distinto y su principal fortaleza radica en las estrategias ofensivas, en crear multitud de unidades lo más rápido que podamos y agobiar constantemente al rival. Este cambio de enfoque aporta otro plus de variedad que evita que nos sintamos como que estamos jugando a más de lo mismo. Si nunca os adentrasteis en el multijugador de StarCraft II o jugasteis a la entrega original no pasa nada, ya que el título nos irá enseñando a manejar el enjambre poco a poco. De hecho, casi todo el juego se siente como un gigantesco tutorial muy bien camuflado.