Crea vida, construye un imperio y conquista el universo.
Y es que aunque Spore no sea un título puntero a nivel técnico, el hecho de que funcione en prácticamente cualquier equipo con un buen nivel de detalle, que permita tal nivel de personalización a todos los niveles, y que presente encima un universo tan vasto por el que movernos con tal grado de libertad lo convierten en uno de los juegos más espectaculares del momento. Además, como antes comentábamos, la sensación de estar ante un universo vivo no es una exageración. Por citaros algún ejemplo que muestra la genialidad de este título, en nuestra etapa como una criatura primitiva, durante uno de nuestros paseos, nos encontramos con una nave espacial que hacía huir a todos los seres vivos de la zona y que a los que podía, se los llevaba atrapándolos con su rayo tractor. Pues bien, en ese momento, no sabíamos muy bien qué pintaba una nave así en dicho período pero después, cuando nos encontrábamos ya en la era espacial, muchas civilizaciones nos pidieron que abdujéramos a miembros de tribus primitivas para estudiarlos. Por lo tanto, nos encontrábamos realizando una labor que tiempo atrás nos descolocó –nosotros éramos los primitivos, y otros eran los que querían estudiarnos-.

También, la forma en la que un planeta inerte modifica su apariencia gracias a nuestras acciones es fantástica. En este caso, veremos cómo mientras un gran chorro de aire lanza oxígeno hacia el espacio para crear una atmósfera estable, nosotros, prácticamente a ras de tierra, comprobamos cómo el cielo va cambiando de forma. Pero además, si el planeta comienza a helarse, las grandes fosas se llenarán de océanos helados mientras tormentas eléctricas cubren todo el cielo y la nieve castiga a todo ser vivo que decida posarse sobre la superficie. Si lanzamos una lluvia de meteoros con el objetivo de calentar el planeta, comprobaremos cómo el hielo da paso a increíbles océanos, y como los tonos grises empiezan a variar hacia colores como el verde.
Del mismo modo, gracias a la
Sporepedia podremos hacer uso del inmenso repertorio de criaturas, vehículos y edificios que otros usuarios y la propia Maxis han creado, o compartir nuestras propias creaciones para que otros usuarios disfruten de nuestra creatividad. En este punto, no se puede obviar el magnífico trabajo desarrollado por Maxis a la hora de crear un editor tan sencillo y potente que no pondrá prácticamente impedimentos a nuestra imaginación. Es más, incluso se nos permitirá modificar, aunque sea de forma muy limitada, el himno de nuestra civilización, lo que deja claro el nivel de libertad que ha querido establecer el equipo de desarrollo –y que promete ampliarse en sucesivas entregas-.

Una idea brillante, pero no un juego perfecto
En definitiva, Spore se trata de uno de los títulos más brillantes de los últimos tiempos, aunque solo sea a nivel conceptual. Y es que la sensación de estar viviendo una aventura en un universo vivo, la posibilidad de crear una forma de vida desde el inicio, y ver cómo está evoluciona de una forma realista acorde a nuestras acciones es algo que no se ve todos los días. Sin embargo, toda esta complejidad, este aluvión de posibilidades, se ve emborronado por un desarrollo de la acción demasiado simple y monótono, salvo en la etapa espacial, en la que sí viviremos un desafío mucho mayor. Aún así, esto no debería echar para atrás a nadie ya que estamos ante uno de esos títulos que no dejan de sorprendernos constantemente y que además, son capaces de mantenernos con una sonrisa en los labios durante toda la partida. Una genialidad que pese a no ser perfecta, sí forma parte de esa serie de títulos imprescindibles que nadie debería dejar escapar.