Legend Studios nos pregunta qué bando escoger en el que es sin duda el primer juego basado única y exclusivamente en la guerra civil española.
El modo principal se divide en un modo campaña que sigue la campaña republicana y nacional a través de 25 misiones. Unidas por secuencias de vídeo, ofrecen una experiencia variada, difícil –tiene la clásica dificultad de los juegos españoles- y en ocasiones bien diseñada. Algunas misiones, aquella basada en el Alcázar de Toledo, intentan ofrecer situaciones reales o al menos realistas, aunque dentro de los límites de recreación que gracias a su toque cómic se marca el juego. Por ejemplo, el título está casi ausente de simbología de uno y otro bando, lo que demuestra que en ningún casi se ha pretendido crear polémica. Esto, al igual que con el diseño visual, tendrá opiniones encontradas, aunque resulta comprensible.
Apartado audiovisual
Por todos los cánones, Sombras de Guerra es un juego desfasado en el apartado visual. Estamos hablando de un apartado que incluso resultaría anciano hace cinco años. Si bien las texturas y animaciones no son malas, parece un juego anterior a la época de los sombreados. Más bien, lo que quizá no ayude en nada es el escaso, el escasísimo, número de polígonos que mueve el juego. Nadie va a pedir un festival visual en el estilo de Company of Heroes, pero sí un poco más de ambición, ya que en ocasiones el juego resulta inferior a títulos como Age of Mythologies. Aunque esto podría ser objetable, lo que no puede serlo en ningún caso es la ausencia de un motor físico avanzado en el juego. Las balas pasan literalmente a través de los edificios, y los errores de amontonamiento de polígonos o texturas son frecuentes. Parece que no se ha invertido todo el tiempo que debería en el testeo, y esto se nota por los múltiples errores que en ocasiones afean demasiado el apartado visual.

Más competente, y sin duda el mejor apartado del juego, es el sonido. Desde la música de gran calidad que acompaña tanto los menú como las situaciones, a los geniales efectos de sonido (tanto las voces en español como los disparos…), se puede objetar poco al trabajo de Legend.
Busca el camino
Los errores técnicos mencionados inciden para mal en la jugabilidad, lo que acaba por convertir una experiencia de juego en algo bastante fallido. Por ejemplo, la detección de lugares –el célebre pathfinding- funciona muy defectuosamente en el juego, lo que arruina casi toda planificación estratégica a la hora de mover las tropas. Hay otros errores de la inteligencia artificial de bulto, como la confusión entre las propias tropas, que bajan un poco más la jugabilidad. En definitiva, el jugador llega a fracasar en las misiones no tanto por sus errores, sino más bien por la escasa optimización y testeo del título. Y es una verdadera pena, ya que tanto el contexto como el diseño de algunas misiones muestran verdaderos toques de talento poco habituales en el género.

Conclusión
Innovador en el contexto, continuista en el desarrollo, Sombras de Guerra se queda a medio gas tanto por su escasa ambición como por sus errores técnicos. El juego mezcla una jugabilidad fallida en muchas ocasiones con un apartado técnico mediocre. El problema, más que la fórmula esté bastante trillada, es que los errores empañan por completo las misiones del modo principal. Volvemos otra vez a la disyuntiva sobre si el testeo del título se realizado con garantías, y es que parece en ocasiones el título una versión previa sin pulir. Una especie de demo para prensa o cualquier feria de videojuegos. Todo ello hace que un desarrollo mediano, con verdaderas gotas de talento, acabe en mediocre gracias a la muy mejorable ejecución. Esperamos que en un futuro Legend Studios recoja los buenos elementos de este título y los lleve mucho más allá. Un contexto tan apasionante como la guerra civil se merece sin duda algo mejor.