Escaso modo historia, interesante multijugador, pero resultados dispares en su conjunto.
Pero para estar tan centrado en la experiencia multijugador, lo cierto es que no se ha logrado un equilibrio muy destacable en el arsenal de armas. Precisión, potencia y velocidad descompensan la balanza y hacen que metralletas y rifles sean las únicas armas realmente útiles durante la partida: las otras (lanzacohetes y escopeta) tienen unos nichos de uso tan limitados que apenas resultan productivas. Del mismo modo, es mucho más fácil apuntar y obtener buenos resultados también con esas dos primeras armas... aunque en general la respuesta del mando en Xbox 360 es tosca e imprecisa. Se solventa parcialmente con un sistema de fijado de objetivos, pero no consigue que el jugador se olvide de los problemas de precisión de la palanca analógica. En PC, con el ratón, este problema no existe.
Los gráficos, por su parte, son genéricos y no aportan nada, ni artística ni técnicamente, que sea mínimamente destacable. Monótono y sin personalidad, el título luce igual o peor que los juegos no demasiado pulidos de principios de generación, y el resto de la producción es igual: más vale olvidarse de la música, igualmente insustancial y machacona, de los insípidos y genéricos efectos sonoros, y las muy cuestionables voces. No hay nada bueno que destacar en ninguno de sus aspectos, aunque al menos no podemos hablar de que haya fallos imperdonables o severos problemas en estos aspectos técnicos, pues se trata, simplemente, de un conjunto artístico y técnico mediocre.
En definitiva, lo único que sustenta realmente a
Section 8 es su apartado jugable, ya que a nivel técnico no ofrece ningún incentivo para los fascinados por las triquiñuelas visuales. La cuestión es si sus novedades realmente tienen un peso suficiente. Y es que dadas sus características está muy orientado a un público muy específico que no sólo busca acción en primera persona, sino también juego en línea. Ésa es la única apuesta del juego, y, la verdad, en estos años ya han salido varios juegos haciendo lo mismo. Incluso han salido juegos con modo historia y un multijugador igual o más competente, así que poco puede ofrecer el videojuego, ya que es de esperar que un público tan específico ya tenga uno o dos títulos que le satisfagan, y con una comunidad de jugadores ya establecida y abundante.
Conclusiones
El juego en línea es una apuesta firme, pero no siempre segura: si un juego se centra por completo en ella, debe tener una fuerte comunidad respaldándolo, o bien la capacidad para generarla y mantenerla.
Section 8 no parece reunir los atractivos necesarios, ni la capacidad de diferenciación suficiente para generarla, pero eso no lo convierte en un mal juego, sino simplemente en uno más. Las partidas resultan divertidas, y siempre se puede optar por cantidades ingentes de
bots (personajes controlados por la máquina) para sustituir a los rivales humanos del juego en línea, pero para ello hay que encontrar jugadores humanos, y que estos jueguen bien. El consuelo es que los
bots de los que hablábamos antes dan resultados buenos en las partidas, y eso no es algo tan habitual, todo sea dicho. Dará buenas horas de diversión, sí, pero hay que saber muy bien cuáles son las intenciones del juego y contemplar las alternativas que hay en el mercado.