Future Games nos trae una aventura en la cual el jugador tendrá que reconstruir su pasado y el de aquellos que le rodean.
El sonido es también competente, con un doblaje en inglés que mantiene los acentos de los distintos personajes –es divertida la voz del escocés- y FX de ambiente para contribuir a que el jugador se integre en el contexto desolado de esta isla. Falta, a pesar todo, una banda sonora de mayor enjundia que apoye y magnifique la tensión dramática de los momentos narrativos. Una verdadera pena, ya que habría acompañado y mejorado enormemente las secuencias dramáticas y oníricas del juego.
¿Dónde hago clic?
La interfaz minimalista, el diseño de producción onírico pueden ser una excusa de cara a desarrollar un entorno visual creíble. Lo que no debe ser, en ningún caso, un impedimento de cara a la jugabiliad. En efecto, el juego no tiene algo propio de las aventuras gráficas ya de inicios de los 90, y es un detector con el cursor de objetos utilizables. Aunque el cursor cambia al pasar por encima de un elemento que se pueda obtener o manipular, las escasas indicaciones y el propio argumento hacen que el deambular acabe en una caza por la pantalla de cualquier elemento manipulable. Lo que llaman en el género pixel hunting. Esto es el error más grave del juego, llegando a extremos cómicos como querer coger un objeto y hacer clic sin quererlo en una senda, apareciendo en otra pantalla. Para evitar esto, el jugador estará obligador a usar el ratón derecho estudiando descripciones, y actuar con el izquierdo para accionar el objeto. Algo no muy cómodo, todo sea dicho.

Si bien esto no arruina la jugabilidad de Reprobates, la ejecución de las secuencias oníricas –las pesadillas- y su nefasta acción sí dejan en entredicho el genial ambiente de reconstrucción de Future Games. Nadie, quizá sólo los puristas absolutos del género, se oponen a las secuencias de acción limitadas en un juego de aventuras…siempre que estén bien resueltas. Reprobates no es el caso, y el control de los diversos minijuegos es bastante defectuoso. Incluso en ocasiones algunos puzles de acción llegan a estar cronometrados, lo que en una aventura es un suicidio de cara a desarrollar una estrategia resolutiva.
Las secuencias de acción integradas, los saltos, sí que están metidos con calzador, e intentan aportar tensión dramática al deambular por la isla. Recuerdan malvadamente a ese chiste de Monkey Island en el cual apuntabas a un precipicio, y de repente morías. Estas acciones físicas desgastan la energía del personaje, algo de nuevo que intenta aportar tensión a un desarrollo demasiado calmado. Aunque realmente la barra de tensión –la necesidad de recoger energía- no es molesta, no llega realmente a hacerse imprescindible y es más una curiosidad inútil.
Monotonía cautivadora
Quién espere encontrar mucha variedad en Reprobates, puede olvidarse: el título se desarrolla casi exclusivamente en la isla –no muy grande- y en los recuerdos pesadillescos del protagonista. Aunque el entorno tiene cierta magia, el diseño no puede sustituir un solo entorno con puzles constantes y muy lastrados por la defectuosa detección. Y todo ello con la limitación temporal, al tercer tañir de la campana volveremos a empezar. Esto último es, otra vez, un préstamo de las aventuras conversacionales y pretende aportar mayor dificultad a la resolución de los puzles. Estos dependen de los personajes de la isla, el momento temporal en que nos encontremos y la situación en la trama. Así que es difícil partir de la base de ir a pasarse el juego rápidamente, ya que éste tiene un objeto contemplativo. Es más bien una novela interactiva que una aventura gráfica por su demasiado guiada jugabilidad.

Conclusión
Una fascinante trama, guiada por un buen trabajo visual, que se ve lastrado por un diseño monótono y en ocasiones frustrante. Ese es el plato agridulce que ofrece Reprobates, un título a medio camino entre la novela interactiva y la aventura por su escasa, escasísima, interactividad. Aunque las secciones varían en su calidad, el diseño de puzles es notable y el desarrollo no es el habitual. Esto salva un sistema de detección de objetos fallidos y una excesiva monotonía en el discurrir de las acciones. Ahora bien, Reprobates por su extrañísima apuesta y su original desarrollo merece una intentona. Pocos son los juegos de aventura que tratan de hacer algo diferente, y quizá esa sea la principal virtud y error de un juego destinado a minorías.