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Análisis de Prince of Persia: The Sands of Time para Ordenador
Lanzamiento: Año 2003 · Género: Acción / Aventura · También en: PS2 GCN XBOX GBA
Ficha técnica
Desarrollo: Ubi Soft Montreal
Producción: Ubi Soft
Distribución: Ubi Soft
Precio: 44.95 €
Jugadores: 1
Formato: CD-ROM
Comunidad
Nota de los usuarios: Prince of Persia: The Sands of Time para Ordenador 8.7
34 valoraciones
#120 en el ranking de Ordenador.
#902 en el ranking global.

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Análisis de Prince of Persia: The Sands of Time para Ordenador

Descubre todo sobre uno de los 'juegos del año' 2003

Gráficos:
9 Jugabilidad:
9.4
Nota final: 9.1
Sonido:
9.5 Diversión:
9
El principe súper-atleta

Si en el principio de la historia las cosas no pintaban bien para nuestro héroe, en los primeros minutos de juegos nos percataremos de que no es así. Y es que, gracias a la daga del tiempo y a los movimientos del príncipe, éste podrá realizar un extenso catálogo de acciones que sin duda nos facilitarán la aventura. Podemos correr, saltar, agarrarnos a los bordes, caminar pegados a una pared, subir escaleras, columnas… con una mención especial para nuestro movimiento estrella: el poder correr por las paredes, al más puro estilo anime futurista. Y es que, ya sea horizontal o verticalmente, pulsando tan solo un botón podemos recorrer un extenso tramo de la pared, pudiendo incluso saltar desde ella a otro lugar. Este abanico de movimientos sin duda resulta una pieza clave de cara al desarrollo del juego, puesto que se basa mucho en la habilidad del jugador (saltar de columna en columna, o enlazar diversos movimientos para llegar a algún lugar en especial) dotando al juego de una espectacularidad impresionante. Y lo mejor de todo es que en apenas unos minutos dominaremos perfectamente el control del protagonista ya que todo está magníficamente estudiado y la disposición de botones es inmejorable. Es un control realmente intuitivo, y además la respuesta del mando es perfecta, cosa que facilitará aún más el dominio y ejecución del extenso elenco de movimientos de los que disponemos. Toda una delicia.

La clave: la Daga del Tiempo

Como comentábamos, los niveles son esencialmente salas en las que tenemos que ir de un lugar a otro -casi todo derruido, por lo que no será fácil-, usando nuestras habilidades y resolviendo pequeños y sencillos puzzles. Amenizando estas sesiones de plataformeo puro y duro se presentan los combates, muy frecuentes a lo largo del juego y también con un sinfín de posibilidades, puesto que no sólo podremos atacar y defendernos sino que seremos capaces de realizar distintos combos y movimientos especiales con la combinación de los botones (el de impulsarnos en la pared para lanzar un ataque certero es genial). Pero la protagonista absoluta es sin duda alguna la daga del tiempo, que podremos utilizar como arma mágica para devastar a los enemigos con un sólo golpe e incluso congelarlos durante un breve espacio de tiempo. Y es que, ciertamente, podríamos considerar este Las Arenas del Tiempo como un perfecto híbrido entre plataformas y beat’em-up (hack n’slash en este caso) aderezado con algunos toques de aventura en forma de puzzles y exploración. Cabe apuntar que durante los combates, los enemigos no desaparecen hasta que estén tumbados en el suelo y los convirtamos en arena usando la daga del tiempo. Precisamente esto convierte los combates en una ardua tarea (y pueden llegar a resultar monótonos y pesados para algunos jugadores), especialmente si se juntan diversas bestias y cuando te dispones a eliminar del todo a una de ellas, otra te golpea restándote la mitad de vida e impidiéndote acabar con la que estaba tendida en el suelo volviendo a empezar de nuevo.

Pero aún hay más. Porque cuando nos pase lo que acabamos de comentar, tendremos dos opciones: seguir estoicamente y ser derrotados del todo en breve (lo más probable, aunque, ojo… si somos listos notaremos que el 90% de las veces hay una fuente o manantial con agua cerca para reponer vida), o bien hacer uso del tiempo mediante el medidor especial que nos proporciona la daga mágica. Así, pulsando solo un botón podemos volver atrás en el tiempo unos segundos, a la acción (o acciones) inmediatamente anterior a la actual; es decir, que si en algún desafortunado salto acabamos empotrados en el suelo o nos atraviesan con una lanza en pleno combate, no hará falta volver a empezar la pantalla siempre que tengamos el medidor de tiempo lleno: tan solo pulsaremos el botón adecuado y podremos retroceder diversos segundos en el tiempo. Claro está que podremos optar por reiniciar la pantalla actual y punto pero si disponemos de tiempo, raro será el momento en el cual en pleno combate o salto fallido no hagamos uso de él. Sin duda se trata de un elemento que diferencia este juego del resto pues aporta nuevas posibilidades a la acción y facilitad el desarrollo de la aventura. Realmente no es nada revolucionario, puesto que se asemeja mucho al tan llevado y traído ‘tiempo bala’ (de hecho en el juego también tenemos la opción de ralentizar la acción al ‘estilo Matrix’), pero es una muestra más del esmero que ha puesto Ubi Soft en el desarrollo y, especialmente, la jugabilidad de este título.

Y no podemos descuidar las trampas, un elemento que sigue intacto desde los orígenes del juego y que siempre se ha alzado como uno de sus pilares básicos. Serán numerosas y de todo tipo, aunque no muy difíciles de esquivar, y nos las encontraremos a lo largo de los diferentes escenarios. Ruedas giratorias que se encargarán de cortarnos cualquier parte del cuerpo en caso de que nos acerquemos a ellas, palos con pinchos, suelos que se derrumban o guardan un "amable" nido de inmensos pinchos, y todo tipo de ingeniosos inventos serán activados desde el preciso instante en que empiece la acción de verdad, obligándonos a hacer uso de toda nuestra astucia y pericia con el control.

La parte jugable se ve ligeramente afectada debido a la comodidad que proporciona el DualShock 2 y que debido a la multitud de movimientos que puede realizar nuestro príncipe lo hace aun más complicado. Se recomienda encarecidamente un buen pad y con una buena respuesta porque los saltos son cruciales y algunos requieren mucha precisión. No hace falta decir que jugar con el teclado dará muchos quebraderos de cabeza aunque hará que el juego nos dure algo más de tiempo a costa de crispar nuestros nervios. Con empeño se puede conseguir, y con el nivel de adicción que nos crea este renovado clásico todas las dificultades jugables se verán con mejores ojos.

Conclusiones Finales

Habiendo ya hablado en profundidad el tema del framerate y las pequeñas ralentizaciones que trae consigo, en cuanto a desarrollo como tal de este Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, hay que comentar es un juego altamente lineal puesto que en la inmensa mayoría de ocasiones el camino a seguir será el único disponible. Esto sin duda ayuda al desarrollo óptimo de la historia (que en este juego no es un mero intento fallido de contextualizar la acción) pero también facilita muchísimo el avance del juego ya que apenas hay que pensar más allá de cómo solucionar los enigmas que nos depara cada sala, y limita enormemente el aspecto aventurero o de exploración que el juego podría tener. Es precisamente este desarrollo tan lineal, junto a unas impactantes y efectivas (aunque totalmente prescindibles desde nuestro punto de vista) imágenes en tonos sepia a modo de "flashback" que se nos enseñarán de vez en cuando, lo que construye el mayor defecto del juego: su duración. Dichos flashbacks nos mostrarán las futuras ubicaciones a las que accederemos, además de sus momentos claves y, pese a resultar muy cinematográficas estéticamente hablando, lo cierto es que nos darán la clave para realizar las acciones (o solucionar los puzzles) que ya de por sí no eran demasiado difíciles de descubrir y poder seguir avanzando. Así pues, nos encontramos con un título de escasa duración, de aquellos que enganchan tanto que será ponerse a jugar y haberlo completado en apenas varios días –de 10 a 12 horas de juego- aunque el desbloqueo de jugosos extras (como versiones antiguas del POP, según la plataforma de juego) nos animarán a jugarlo más veces. En cualquier caso, la duración es un aspecto que no empaña el grandísimo apartado jugable que Ubi Soft ha forjado, con esa perfecta mezcla de géneros y ese maravilloso toque clásico que ha sabido conferirle, siendo fiel al juego original pero llevándolo por la puerta grande, como un mito de esta magnitud así lo merece, a las tres dimensiones actuales. No llega al excelso nivel de ICO -juego del que este Prince of Persia bebe mucho y por el que en Vandal sentimos verdadera devoción- pero se queda muy… muy cerca.

Jordan Mechner, creador de Prince of Persia debe de sentirse orgulloso, porque estamos ante uno de los grandes juegos del año, una de estas aventuras que todo el mundo debe poseer en su estantería, un verdadero crack que no disgustara a nadie. Plataformas, aventuras, acción y puzzles van cogidos de la mano formando un producto excelente en todos y cada uno de sus apartados. El juego tal vez se haga algo corto, pero al igual que el otro gran juego del año, Max Payne 2, de lo único que se le puede acusar es de ser tan adictivo que te deja pegado a la pantalla hasta que lo terminas; aunque una mayor duración no repercutiese en su intensidad, seguiría sabiendo a poco. La exultante Farah os cautivará tanto como los divertidos diálogos del valiente y honrado príncipe. Seréis participes de una historia maravillosa… sentaos a escuchar el relato.

David Goberna


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