La saga Penumbra alcanza su epílogo con una curiosa expansión en forma de puzles sin ninguna otra pretensión.
El apartado sonoro luce un nivel bastante correcto. Los escenarios desconocidos, extraños y bañados en una casi perpetua oscuridad que iremos visitando se ven perfectamente complementados por unos efectos de sonido inquietantes, ecos lejanos, otras veces cercanos, procedentes de maquinarias, el gélido viento del exterior o un simple goteo de agua. A veces nos parecerá escuchar algunas voces o murmullos muy débiles detrás de las paredes que aumentará algo el desconcierto reinante. Todas las voces están en inglés con subtítulos en castellano, manteniendo la calidad de los capítulos anteriores. La música, por último, es casi inexistente, sonando en momentos muy puntuales, algo típico en este género.
Portal: Requiem
Pocas cosas se pueden decir de la jugabilidad que no sean virtudes. El juego con teclado y ratón se maneja a las mil maravillas. Además, la curva de dificultad está muy bien ajustada y salvo un par de ocasiones, los rompecabezas planteados se solucionan perfectamente en cuanto nos paramos un minuto a pensar la situación, observamos detenidamente los elementos u objetos que nos rodean y la utilidad que pueden tener (por ejemplo, un tubo de hierro puede hacer de conductor de la corriente en un generador roto) para superar el puzle en cuestión. Será pues muy difícil que caigamos en la frustración.
Por el contrario, sí se echan en falta muchas más trampas de las presentes en algunas estancias –como las rendijas de gas o los sensores laser-, lo cual le hubiera venido de perlas de cara a incrementar considerablemente el nivel de tensión y el desafío en el juego. Y es que esa enorme carencia de trampas, apenas tres o cuatro en todo el juego, le resta muchos enteros al conjunto. Más aún si nos percatamos de la incoherencia de plantear un entorno sombrío, angustiante con toques de pesadilla… en donde a la media hora ya nos daremos cuenta de que sólo es un envoltorio, unos decorados de cartón piedra por donde podemos pasear tranquilamente sin ninguna presencia ajena o elemento que nos moleste a lo largo de la aventura (estaremos solos durante todo el juego).
Precisamente, como consecuencia directa de esto que acabamos de describir, el inventario disponible con elementos como la clásica linterna (que en
Requiem dispone de batería infinita), bengalas o analgésicos nos resultan prácticamente inútiles y salvo algún analgésico esporádico que empleemos para reponer algo la salud, (y ni eso nos hará falta realmente ya que se puede grabar en cualquier momento) estarán de mero adorno del menú. Lo mismo es aplicable a toda la línea narrativa, muy incoherente rayando por momentos lo absurdo, sin aportar nada al juego en concreto, y tampoco demasiado a la saga en sí.
Conclusiones
Penumbra: Requiem posee una duración aproximada de unas cinco horas y resulta en líneas generales un juego de puzles divertido, con algunos rompecabezas realmente ingeniosos y absorbentes a partes iguales. La confusión (y hecho verdaderamente criticable) puede venir cuando algunos jugadores, creyendo que este título pone fin a la franquicia, adquieran el juego y se encuentren con un producto distinto, que sólo usa la ambientación y personajes de
Penumbra como mero pretexto para plantear
puzles de naturaleza experimental (palabras textuales) con el motor que tenían desarrollado. Y es que pocas cosas más raras habremos visto a estas alturas.