| Gráficos: | 7 | |
| Sonido: | 7 | |
| Jugabilidad: | 8 | |
| Diversión: | 9 |
| Total: | 8 |
| Ordenador > Análisis > Pax Romana | Página 1 de 3 Siguiente |
Este es uno de los análisis que he tardado más tiempo en realizar por una sencilla razón: El juego está plagado de Bugs y es bastante complejo. Lo primero es bastante terrible, ya que en mi caso sufría cuelgues fortuitos que me reiniciaban el ordenador. Esto puede ser debido a una mala configuración de Hardware o Software del equipo, pero lo que no es de recibo es que no haya soporte al juego por parte de Virgin Play. Con lo cual, y después de trastear una y otra vez con el Ordenador conseguí evitar el reinicio. Pero esto me costó casi un mes de pruebas con diferentes configuraciones y sobre todo la imposibilidad de realizar el análisis de manera fluida, ya que el juego se me colgaba una y otra vez.
En cuanto a la segunda razón, la complejidad, ésta iguala a juegos como el Victoria en muchos de sus elementos. El marco histórico nos lleva desde la derrota final de Pirro a mediados del siglo III A.C. a las luchas políticas del I A.C. contadas maravillosamente por Shakespeare en su Julio Cesar. Pax Romana está (al igual que Europa Universalis) basado en un juego de tablero, con lo cual no es para nada el clásico juego de estrategia en tiempo real. Aquí medir los turnos, las acciones y sus consecuencias deben ser esenciales, ya que la I.A. puede crearte situaciones muy difíciles.
Pax Romana tiene dos modos: Político y estratégico. El primero te pone en la piel de una facción en Roma, pudiendo ser un político aristócrata al estilo de Sila o populista en el sentido de Cesar. Sin duda, este es el mejor modo del juego, ya que no te da control de todo el territorio Romano, sino del territorio controlado por la facción. Debes explotar los recursos de éste para obtener dinero y conseguir el control absoluto del territorio en unas elecciones. Para ello, y esto requiere un dominio absoluto del derecho romano, debes posicionar tus equites, senadores y cónsules mediante sobornos, estratagemas y asesinatos.
La última semana de las elecciones los candidatos de las distintas facciones (cada cual con sus pros y contras) podrán entrar en una especie de Roma virtual donde deben sobornar senadores, conseguir información sobre los enemigos y comprar votos de los equites. Todo ello en edificios como las saunas, una taberna, la basílica y demás elementos clásicos de la Roma republicana. La obtención del puesto de cónsul nos da el dominio total del territorio Romano, pero está limitada por el Senado (que debe refrendar los tratados diplomáticos) y el tiempo (sólo dos años). El objetivo final de este modo, es obtener el titulo vitalicio de Cónsul, al estilo de Octavio, es decir, ser Emperador.
El modo estratégico te da control total sobre Roma, casi al estilo de los emperadores del Alto Imperio. Pero se ve lastrado ya que sólo puedes jugar con Roma, así que aquellos que quieran ver un Nuevo Imperio Alejandrino regido por Macedonia o un triunfo de los semitas gracias a Cartago en el mediterráneo, deberán esperan a expansiones o modificaciones. Este modo es bastante más sencillo y siempre que mantengas el apoyo de la plebe en Roma, no tendrás muchos problemas. Todos estos vendrán siempre de reveses en la acción exterior, con lo cual la elección de los mejores generales es determinante en las batallas.
En los dos modos el conflicto bélico es parte esencial del juego, y es fidedigno históricamente, ya que los generales victoriosos tienen más oportunidades de obtener el cargo de Cónsul. Así tanto para obtener más fondos, como para mejorar el status quo de roma y de la facción, el oficio de las armas será necesario. Las batallas se representan con una mini-pantalla con dos unidades luchando entre si, en ésta debes seleccionar la táctica que creas conveniente. Aunque más que la táctica lo importante es la elección de generales, algo ya visto tanto en Europa Universalis como en Victoria y que le da al juego un toque bastante realista. Estos se van creando a medida que pasa el tiempo y deben ser sabiamente usados, generales como Cesar, Pompeyo o Escipión son regalos del cielo en depende que campañas y permiten realizar autenticas escabechinas de territorio. Pero ojo, hay muchos generales macedonios, persas o cartaginenses (Aníbal) que pueden igualar o superar a los nuestros, con lo cual uno debe medir siempre las consecuencias de la guerra.
| Y tú, ¿qué opinas sobre Pax Romana? | Página Siguiente |



