¿Soñaste alguna vez con ser William Wallace? ¿Y Hernán Cortés? Todo eso y mucho más es posible en Medieval II Total War Kingdoms.
También en esta expansión destaca el hecho de que cada una de las cuatro campañas funcionará de forma independiente entre sí, encontrándonos con distintos detalles en cada una de ellas. De este modo, en la campaña Británica nos encontraremos por ejemplo con las nuevas fortalezas que servirán, en caso de ser capturadas, como centro desde el que proteger a nuestro ejército y por ende a toda la región de los ataques enemigos. En el caso de las citadas cruzadas, esta vez ambientadas en el año 1174, nos encontraremos con grandes urbes como Jerusalén que nunca podrán ser derruidas dada su función de centros culturales para toda una civilización, lo que de nuevo viene a resaltar la importancia que en esta entrega de la serie se le ha dado a la religión. Y es que como todos los jugadores podrán comprobar, en concreto en la campaña Teutónica, los cambios de religión volverán a marcar el desarrollo de nuestra partida, obteniendo diversas bonificaciones o penalizaciones con dichos cambios.
Por supuesto, como es habitual en la serie, el nivel de dificultad en Medieval II Total War Kingdoms dependerá de la facción con la que escojamos jugar, es decir, unas campañas tendrán más dificultad que otras, dependiendo del ejército con el que deseemos jugar. De todos modos no nos asustemos todavía, al comienzo de cada campaña podremos seleccionar el nivel de dificultad de entre los cuatro disponibles, al igual que la duración de dicha campaña, ya que podremos optar entre "Campaña Larga" y "Campaña Corta", variando los objetivos de un modo al otro para hacer así mas corta la partida. Otra opción, como ya ocurría en Medieval II Total War, es las de poder elegir si queremos ver los movimientos de los ejércitos rivales o la del tema administrativo de nuestras ciudades.

Espectacularmente fieles
Como ya resaltamos en el análisis de Medieval II: Total War, a nivel técnico el juego resulta sobresaliente, ofreciendo un mapa estratégico claro e intuitivo por el que nos moveremos sin problemas, y unos campos de batallas notablemente detallados en los que libraremos combates ciertamente memorables. Sobre todo por la ingente cantidad de tropas con las que llegaremos a encontrarnos, y por lo bien modeladas y diseñadas que han sido. Además, como es habitual en la serie, la disposición del entorno modificará de forma considerable nuestra forma de afrontar cada batalla, ya que por ejemplo, atacar a un rival que se encuentra en una posición elevada será más costoso que defender dicha posición desde lo alto. Y lo mismo ocurrirá moviéndonos por zonas boscosas, con algunas unidades especializadas en ese tipo de combates, o al sufrir las inclemencias del tiempo con tormentas de arena, niebla y lluvias que reducirán notablemente nuestra visibilidad. Y lo mejor es que todos estos elementos han sido representados con un nivel de detalle increíble, representando con todo lujo de detalles todas las facciones y civilizaciones que se nos presentarán, algo realmente sorprendente dado la disparidad de ejércitos con el que jugaremos en esta expansión.
A nivel sonoro, por otro lado, esta expansión vuelve a ser impecable, con las clásicas arengas que motivarán a nuestras tropas antes de las contiendas, con el entrechocar de armas, gritos de dolor y maldiciones surgiendo del campo de batalla; con decenas de caballeros cabalgando a toda velocidad levantando una intensa nube de polvo y haciendo retumbar todo el entorno, y una banda sonora de gran calidad que nos meterá de lleno en las contiendas con sus potentes temas cargados de percusión. Además, todo esto aderezado con un notable doblaje al castellano, algo muy de agradecer en un título de estas características donde los constantes mensajes de voz, con consejeros o militares hablándonos sin descanso, podrían distraernos de la acción en caso de tener que leer subtítulos.

En definitiva, esta expansión que Creative Assembly y Sega nos ofrecen ha buscado ampliar las fronteras establecidas en Medieval II: Total War aumentando el número de facciones en liza con las cuatro intensas campañas con las que nos encontraremos. Como siempre, el juego en solitario nos ofrecerá horas y horas de diversión, pero también su vertiente online, con el añadido del multijugador en un mismo equipo, y la posibilidad de controlar algunos bandos realmente fascinantes convierten a esta expansión en una compra más que recomendable para todos los aficionados al original que quieran seguir expandiendo su poder por el resto de regiones del planeta. Sin embargo, no podemos olvidar su carácter de expansión, que como resaltamos se limita a ampliar el número de ejércitos a controlar y modificar ligeramente el sistema de juego con leves añadidos, por lo que nadie debe esperar una revolución a nivel jugable.