Pierde el efecto sorpresa, pero mejora en todos sus aspectos. La epopeya espacial se renueva y vuelve a fascinar.
Siguiendo con el campo de mejoras, lo cierto es que el juego ha dado un salto digno de mención, sobre todo en consola. Uno se lo espera en PC, dada la mayor potencia disponible de manera regular, pero en el caso de Xbox 360, con el mismo hardware, se ha realizado un importante trabajo de optimización. Visto en perspectiva, en el primer Mass Effect los jugadores debieron tolerar unas ralentizaciones y cargas de texturas soportables, pero evidentes, que han sido solucionadas casi por completo ahora.

No es perfecto, pues todavía hay cosas por pulir y fallos derivados de exprimir como pocos juegos la consola, pero se ha dado un importante paso que lo sitúa, de nuevo, en la vanguardia de lo que se ofrece en Xbox 360. Las escenas de carga (pantallas que sustituyen a los ascensores de su primera parte) son más cortas, pero no dejan de hacerse pesadas en ocasiones. En PC, con una máquina de buenas prestaciones, se suplen esas carencias sobradamente. Igualmente, hay ciertos tirones, pero al menos en nuestro caso concreto no hemos detectado fallos del tipo cuelgues o similares, ni ningún defecto grave que afecte a la jugabilidad.
En todo caso, y como ya sucedía en la primera parte, todo ese acabado técnico palidece ante el soberbio trabajo artístico, y los pocos defectos que le podemos achacar no empañan en absoluto un nivel de diseño de personajes, escenarios y demás que lo sitúa entre las obras más completas, en términos absolutos, del campo de la ciencia-ficción.
Conclusiones
Mass Effect abrió un camino que
Mass Effect 2 retoma con orgullo: el orgullo de quien se sabe mejor que el maestro. Eso en ocasiones es síntoma de vanidad, y, por tanto, de error de percepción, pero esta segunda parte es una lección de cómo hacer las cosas. Se ha vuelto la vista atrás, y cambiado, mejorado, y corregido todo lo que no acabó de convenciendo a los aficionados, y más aún: se ha mejorado su aspecto técnico, artístico, y compuesto una historia coherente (pero lo bastante independiente) con la primera parte. Es así como se crea una línea narrativa sólida, interesante, en el ocio electrónico, sin que dar manga ancha al jugador se convierta en un problema para componer un buen guión. El sistema de combates es mucho más consistente, y la historia más atractiva; los personajes más intensos, y la epopeya sigue creciendo, cerrándose en un desenlace que hará que cuentes los días hasta que puedas conocer el acto final de una de las mayores aventuras espaciales que pueden ocupar tu tiempo de ocio.