Los creadores de Perimeter regresan al mercado con un gran juego de estrategia en tiempo real ambientado en un mundo post apocalíptico.
Con todo esto, deberemos superar una gran cantidad y variedad de misiones ambientadas en todo tipo de entornos controlando a todas las facciones que harán acto de presencia en el juego. En este caso, destaca lo bien hilvanado que está el modo campaña, ya que iremos de un lugar a otro sabiendo el por qué de tales desplazamientos, así como iremos descubriendo los planes de nuestros rivales poco a poco con una gran carga de tensión, ya que el guionista de
Maelstrom, James Swallow (que ha trabajado en los guiones de series como Star Trek: Voyager), ha sabido diseñar una historia que nos mantendrá en vilo hasta el final. Sin embargo, esta nueva creación de
KDV no está exenta de errores; y el principal es la inteligencia artificial.

En este sentido, nuestras unidades en más de una ocasión se bloquearán entre sí cuando las enviemos en grupo a un lugar determinado, mientras que en otros momentos lo que harán es desperdigarse, o bloquearse en determinados elementos del entorno, dejando a nuestro frente desprotegido. Los enemigos, del mismo modo, no actuarán de forma extremadamente real ya que podemos eliminar a un grupo de rivales y ver como a pocos metros, otro enemigo se encuentra de pie sin dar un paso hacia nosotros, ya espera a que entremos dentro de su rango de acción para iniciar el ataque. Y son estos fallos los que en cierto modo le restan algo de atractivo al juego individual en
Maelstrom, resultando algo tedioso tener que repetir determinadas misiones por culpa de fallos en la inteligencia artificial de nuestros aliados.
En cuanto al apartado técnico, el juego cuenta con un potente motor gráfico que nos ofrece una serie de altibajos. Por un lado destaca el gran nivel de detalle alcanzado en los entornos, así como el enorme nivel de interacción que podremos desarrollar en los mismos. Sin embargo, el modelado de las unidades, así como sus animaciones, no estarán a la altura, pese a que el diseño de todas las tropas y vehículos resulta bastante acertado (también son totalmente opuestos entre sí los bandos en liza en este aspecto). También destacan los efectos especiales, o el buen nivel de detalle alcanzado con el agua. En este último caso, el ver como los Haigenti inundan una zona al cubrir las alcantarillas con sus estructuras orgánicas resulta de lo más impresionante. Por tanto, como decimos, en este sentido el juego nos ofrece un notable acabado. Por desgracia, el apartado sonoro no posee un nivel de calidad tan destacable, ya que pese a que el juego cuenta con un buen doblaje al castellano, las melodías y los efectos sonoros pasarán rápidamente a un muy segundo plano, no destacando en prácticamente ningún elemento referido a este apartado.

En conclusión, esta nueva creación de
KDV mantiene un notable nivel de calidad en todos sus apartados salvo en la inteligencia artificial, que como decíamos puede resultar en determinados momentos algo desesperante, y el apartado sonoro, que no destacará en nada. Cuenta además con el fantástico añadido de la terraformación del entorno, y la inclusión de tres facciones totalmente opuestas entre sí, lo que dota a la vertiente multijugador de
Maelstrom de un fantástico nivel de adicción, pese a que se echan en falta más opciones de juego en este sentido. Por último, el modo campaña, como explicábamos, resulta de lo más adictivo no ya sólo por el gran trabajo llevado a cabo por los desarrolladores a la hora de implementar tres estilos de juego tan opuestos, sino también por la gran historia que hay tras cada una de las campañas que compondrán este notable juego de estrategia en tiempo real.