Los creadores de Perimeter regresan al mercado con un gran juego de estrategia en tiempo real ambientado en un mundo post apocalíptico.
Con un buen sistema de recolección de recursos, y cabe remarcar que no habrá unidades especializadas a tal efecto (la mayoría de elementos se recolectan de forma automática, aunque podemos recoger, por ejemplo, ADN o chatarra con una serie de unidades determinadas), podremos comenzar a edificar nuestro imperio encontrándonos con una gran variedad de edificaciones que nos permitirán mejorar las habilidades de nuestras unidades, comprar más tipos de tropas, o directamente ampliar nuestra capacidad a la hora de congregar a un mayor número de combatientes. En este sentido, como decíamos, todo resultará bastante clásico, no siendo difícil adaptarse al planteamiento jugable que se nos propone en
Maelstrom.

Sin embargo, como explicábamos, cada uno de los tres bandos contará con una serie de habilidades especiales que los diferenciarán del resto de facciones, pudiendo modificar el entorno a su antojo por parte de las huestes de la Ascensión, mientras que los Haigenti, aparte de poder invocar grandes catástrofes naturales, inundarán todo el entorno para entorpecer el paso de los rivales. Los Remanentes, por último, con su menor capacidad de fuego, podrán causar estragos en el entorno con sus potentes explosivos, quedando los tres bandos bastante equilibrados en cuanto a fuerzas siempre, claro está, que los usemos con cabeza.
Como en el citado
Perimeter, aunque en menor medida, la terraformación del entorno la podremos llevar a cabo en cualquier momento de la acción, pudiendo levantar montículos para formar barreras naturales que impidan el paso de los enemigos, o hundir el terreno para ralentizar el avance de los rivales. Del mismo modo, situar nuestras instalaciones en zonas elevadas nos puede favorecer a la hora de defender nuestras posiciones, mientras que cubrir todo el entorno con agua, en el caso de los Haigenti, hará que las huestes de la Ascensión, y algunas unidades del Remanente, vayan perdiendo vida constantemente a su paso por las zonas cubiertas por el líquido elemento. Además, por si ésta no fuera ya una buena forma de proteger los enclaves, el hecho de tener una región completamente sumergida por el agua hará que los rivales ralenticen considerablemente su marcha, lo que sin duda se convierte en una gran baza defensiva por nuestra parte. En todos estos casos, destacará la sencilla interfaz de usuario que los desarrolladores han implementado, ya que en el caso de la terraformación, todas las unidades capacitadas para realizar dicha labor podrán llevarla a cabo con sencillos iconos que nos marcarán las acciones a realizar.

Siguiendo con la interfaz, en líneas generales será bastante similar a lo visto en otros tantos juegos de estrategia, con un sencillo mapa del escenario en la parte inferior izquierda de la pantalla, mientras que en la derecha aparecerán todas las acciones que podrán realizar las unidades seleccionadas. En este sentido, destaca la figura de los héroes que actuarán en cada una de las tres facciones, aunque su labor en la aventura quedará en un segundo plano ya que morirán con excesiva facilidad, lo que hará que nuestra misión se vaya al traste con demasiada frecuencia. Por tanto, en este caso se echa en falta una figura de los héroes más importante en el desarrollo de la acción, o al menos no tan frágil, ya que cualquier descuido nos puede costar la muerte de uno de nuestros héroes y por consiguiente, el fin de la partida. Aún así, estas unidades contarán con una serie de habilidades especiales que en más de una ocasión podrán decidir la contienda. También en este sentido destaca, aunque no de forma positiva, la inclusión de una vista en tercera persona para controlar de forma directa a una unidad determinada en el transcurso de las partidas. Y aunque en un principio podría ser una buena idea, al final su implementación resulta desastrosa, ya que el control del personaje será tosco, y realmente no posee ninguna utilidad.