Una leyenda que quiso ser Diablo y se quedó en diablillo.
El que iba a ser el sucesor de Diablo en nuestros ordenadores ha quedado obsoleto nada más salir al mercado.
Legend: Hand of God no deja de ser uno más entre la maraña de juegos de este tipo existentes en el mercado.
El objetivo del juego reside en encontrar un objeto sagrado –la mano de Dios- viajando con
Targon, el protagonista, desde un campo de batalla donde una horda de demonios ha eliminado a los caballeros que defendían este territorio. A parte de la historia principal podremos optar por realizar misiones secundarias que nos irán apareciendo mientras hablamos con los diferentes personajes que saldrán a lo largo del camino.
El juego, llamado a ser el sucesor del mítico
Diablo de
Blizzard, no cumple del todo las expectativas, ya que desde su salida se sitúa en una clara desventaja en cuanto a la competencia se refiere. Los gráficos y la repetitiva jugabilidad, que en un primer momento es divertida, lo hacen un producto prescindible que en principio puede gustar a un público menos especializado pero que aburrirá sobremanera a los entendidos en este tipo de juegos.
La calidad gráfica, uno de los puntos flacos
Legend: Hand of God no es el paradigma de la calidad gráfica. El juego es un intento de lo que podía haber sido. En muchas ocasiones el jugador no ve no sólo el horizonte, sino lo que hay a escasos metros de él, y durante los combates y las huídas el juego de cámaras se convierte en un enemigo más. En un tipo de juegos donde lo visual es altamente satisfactorio el desarrollador ha preferido jugar con un sistema de visualización donde el paisaje no aparece y los diferentes escenarios se repiten uno tras otro, ya sea con efectos de sol, nieve u oscuridad.
En cuanto a los personajes, el gráfico es de mayor calidad y se explota para algunos complementos y accesorios, aunque no llega a los parámetros exigidos en la actualidad. En el sector gráfico, la guinda del pastel la pone el conflicto con algunas tarjetas que por parámetros sobrepasan de largo las exigencias mínimas del juego. En esta ocasión, hemos probado el juego con una
NVIDIA GFORCE 8600M GS GPU de 512 megas y la respuesta del juego a nivel gráfico ha sido pésima, llegando a colgarse en algunos puntos y siendo impracticable durante la mayor parte del juego, hasta el punto de tener que rebajar la calidad de la resolución al mínimo.
Una forma simple y fácil de jugar
Una vez superados los problemas gráficos, Hand of God se convierte en un juego facilísimo en cuanto a jugabilidad se refiere. Cual aventura gráfica
point and click, el personaje se moverá según vayamos clicando sobre un punto en el escenario y atacará cuando pulsemos el botón derecho del ratón. Las cámaras, controladas por el teclado, serán otro problema con el que lidiar, sobre todo durante los momentos de acción en que atacamos o somos atacados. Por otro lado, la cadencia de ataque de nuestro protagonista no es ni todo lo rápida ni todo lo precisa que desearíamos, con lo que tendremos serios problemas al controlar el ritmo de nuestros ataques.