Un ángel caído busca venganza y centenares de personas van a pagar por ello.
Con todas estas habilidades y armas a nuestra disposición deberemos recorrer una gran variedad de entornos, algunos realmente apasionantes, no ya sólo por la enorme cantidad de enemigos que nos saldrán al paso, sino también por la forma en la que se nos presentarán todos los desafíos, aunque en este sentido desgraciadamente también nos encontraremos con otros niveles no tan redondos que destacarán precisamente por la falta de libertad, lo que puede llegar a resultar algo tedioso en determinados momentos de la partida. Y es que aunque la linealidad en los escenarios sea una constante en el desarrollo de
Infernal, habrá ciertos escenarios que por su diseño, disimularán a la perfección esta linealidad, y los que al final nos harán pasar algunos de los mejores momentos de la partida. Otro punto negativo en esta obra de
Metropolis lo encontramos en la inteligencia artificial de los enemigos, ya que se limitarán a atacarnos sin preocuparse en exceso de realizar tácticas de combate para cogernos por sorpresa, o de al menos intentar ponerse a cubierto, lo que unido a la ingente cantidad de disparos que podremos recibir antes de morir, hacen que determinados enfrentamientos no destaquen precisamente por la tensión y la emoción. Esto, sin embargo, no se cumple en los combates contra los jefes de final de fase donde sí sufriremos a la hora de exterminarlos.

En lo referente al apartado gráfico,
Infernal no se trata de uno de los títulos más impactantes del momento, pero sí destaca por su fantástica ambientación, así como por el sobresaliente trabajo llevado a cabo por
Metropolis en lo referido a la optimización del motor gráfico, lo que permite que los usuarios con equipos de gama media disfruten sin problemas, y con todo lujo de detalles, del espectáculo que se nos presentará en pantalla. En este sentido, destaca el modelado del protagonista de la acción, así como la gran cantidad de enemigos que llegarán a salirnos al paso. Del mismo modo, los efectos de luces serán sobresalientes, con un gran trabajo en las texturas y los efectos de partículas, y unos entornos de considerables dimensiones, con una gran alternancia entre zonas de interior y otras en el exterior.
También brillan con luz propia las secuencias cinemáticas generadas con el propio motor del juego que se encargarán de hilvanar correctamente la interesante historia que se nos narra en
Infernal, con un acompañamiento musical notable que mezclará melodías bastante clásicas y acordes a la ambientación que se nos presenta, con otras más cañeras para los momentos de acción. En estos últimos casos, estas piezas pueden llegar a resultar algo pesadas con el paso del tiempo, aunque en general, como decimos, estamos ante un apartado también bastante destacable. Por último, cabe mencionar que los efectos sonoros, y en especial el de las armas de fuego, no resultan los más espectaculares del momento, aunque podemos decir que cumplen su cometido a la hora de ambientar sonoramente el juego. También, pese a que las voces se mantienen en inglés,
Infernal ha sido traducido al castellano, lo que permite a los menos duchos en el idioma enterarse de la historia y, sobre todo, atender correctamente a las explicaciones que el líder de Abyss nos ofrecerá a la hora de superar algunos desafíos, aunque en este sentido en más de una ocasión sus consejos no serán de muy poca ayuda.

En definitiva, esta creación de
Metropolis se trata de un gran juego de acción que seguro encantará a los aficionados al género, pese a los errores ya comentados con anterioridad. Y si bien es cierto que la falta de una modalidad de juego online le resta cierto atractivo para una gran parte de los usuarios afines a este género, su sistema de juego, así como el notable desarrollo de la acción en su vertiente individual, lo convierten en una de las grandes sorpresas del año. Aún así, es una lástima que por una serie de errores en la inteligencia artificial, y un diseño de los niveles un tanto irregular,
Infernal no sea un título completamente redondo, ya que de haberse solventado dichos problemas, ahora mismo estaríamos ante un imprescindible dentro del género de la acción en tercera persona.