Una aventura gráfica de la vieja escuela con mucha magia que nos hará recordar los mejores años del género.
Unos preciosos escenarios pre-renderizados con unos personajes que desentonan bastante
Todos los escenarios del juego son pre-renderizados, una técnica que se usaba hace años en muchos títulos pero que con el paso del tiempo ha ido quedando en desuso, y que aquí una vez más nos vuelve a demostrar su valía para este tipo de juegos. Se nos muestran muchos y muy variados escenarios, detallados y en ocasiones preciosistas, representando en ocasiones lugares reales con una gran acierto, como Oxford y sus alrededores. Algunos elementos de los escenarios sí que están realizados en tiempo real -como pueden ser unos árboles que se mueven al fondo del paisaje-, pero sin llegar a desentonar, cosa que sí hacen los personajes.

Nuestra protagonista así como los secundarios con los que interactuamos cuentan con unos modelados demasiado rudimentarios, más propios de un juego de hace unos años. Pecan de sencillos, y está bien para quien no tenga un equipo muy potente en el que jugar, pero en cambio si se cuenta con un equipo más o menos actual aunque pongamos todos los detalles al máximo los personajes se ven bastante feos. Pocos polígonos, dientes de sierra y unas animaciones robóticas y acartonadas, que denotan la procedencia modesta de un título que en otros aspectos resulta impecable. Una pena ya que visualmente es una delicia por sus escenarios, gran dirección artística y unas escenas animadas a base de ilustraciones bastante vistosas, pero en cambio los personajes estropean un apartado que podía haber sido de sobresaliente, pero que se queda en notable.
La música es excelente, y es sorprendente ya que en todo el juego pueden sonar unas cuatro o cinco piezas distintas, pero son tan buenas que no llegan a aburrir y no te cansas de escucharlas, algo admirable y que dice mucho de las composiciones. El título cuenta con tres temas muy notables de la banda independiente The Scarlet Furies, formada y liderada por Robert Holmes, compositor de las bandas sonoras de la serie Gabriel Knight, lo que explica la calidad musical del título. Las voces están en inglés, siendo bastante buenas y recogiendo todo tipo de acentos, y unos subtítulos en castellano nos permiten seguir la aventura sin mayores problemas.
Una gran aventura que ningún aficionado al género debería perderse
Es cierto que llevamos dos o tres años en los que no nos podemos quejar los amantes de las aventuras gráficas, ya que un género que dábamos por perdido está viviendo una pequeña segunda juventud. Un título como este hace cuatro o cinco años hubiera sido como un oasis en el desierto, pero pese a aparecer ahora que existen otras grandes aventuras, consigue destacar gracias a su buena historia -muy bien escrita y tocando temas muy interesantes-, con unos puzles muy bien resueltos y un desarrollo clásico pero muy fluido y entretenido. Como únicas pegas un apartado gráfico que cuenta con algún claroscuro, y una dificultad que se queda algo corta para los más expertos, pero aun así es un imprescindible que ningún amante del género debería perderse. Lo único que esperamos es que Jane Jensen no nos haga esperar otros diez años para volver a disfrutar de un juego dirigido bajo su batuta.