Carl Johnson vuelve a Los Santos para revivir la última y quizás más completa entrega de la serie Grand Theft Auto dejando atrás la exclusividad para PlayStation 2.
A todas esas misiones y submisiones que nos sirven para ir completando el juego e ir desenmarañando la trama de éste se deben añadir todos los minijuegos y misiones paralelas que hay, como competiciones deportivas, carreras de coches, o ejercer de taxista, ambulanciero, policía y, también, bombero. Para ello, bastará con robar un vehículo de cualquiera de esas "asociaciones gremiales" y activar estas misiones que nos recompensarán muy gratamente alcanzados una serie de objetivos. Y es que hacer fotografías, buscar ostras, marcar el territorio tapando los graffitis de las bandas rivales son sólo algunas de las largas misiones paralelas que van salpicando el juego y a las que podremos dedicar horas cuando no nos apetezca ir a buscar a Sweet o Ryder para ver qué encarguito tienen para nosotros.

Grand Theft Auto: San Andreas se desveló como uno de los mejores juego para PlayStation 2, superando en todos sus aspectos a los ya de por sí estupendos juegos precedentes, y en Xbox y PC también está destinado a ser uno de los grandes. El juego es espectacular, no por su aspecto visual puro y duro, sino por lo que esconde detrás, por la amplitud de todo su mundo, por la cohesión que logra al plasmarlo de una manera que ningún otro videojuego ha logrado hasta ahora.
Le falta tal vez un punto de espectacularidad directa, aunque algunos momentos del juego (como la espectacular huida por un canal con motos, coches y demás persiguiéndonos, acabando con una explosión de un camión que saltaremos en el último segundo) son la viva representación de una estética cinematográfica que se cuela en el juego desde un primer momento, con escenas que simulan estar grabadas con cámara al hombro, y otros en los que se buscan escenas espectaculares con magníficos planos o una simple técnica de plano y contraplano. Es en este tratamiento de la imagen donde reside el esplendor gráfico del juego por encima de planteamientos tecnológicos, y es algo que podremos revivir gracias a la nueva (aunque anecdótica) posibilidad de grabar medio minuto de juego para verlo más tarde.

Aunque escaso de novedades palpables, éste no deja de ser un excelente título, tan bueno como lo fue cuando salió en la consola de Sony, y aunque ha perdido frescura gráfica y quizás esperamos y exigimos más al hardware de Xbox y, especialmente, de PC, las conversiones a estos sistemas son más que dignas, incorporando buenos sistemas de control tan accesibles como el que proporciona el Dual Shock 2. Su perfecta jugabilidad, su enorme profundidad de juego y todas las posibilidades de diversión que hicieron de éste un gran juego a finales de 2004 están presentes una vez más en estas conversiones, convirtiendo
San Andreas en un videojuego que los usuarios (mayores de edad y conscientes de antemano de la temática violenta del juego) con acceso a los sistemas en que se ha comercializado debería probar.