Ayuda a Niko Bellic a labrarse un futuro en Liberty City, aunque sea a base de tiros. Y de paso, grábalo en vídeo para la posteridad.
La
evolución de la saga Grand Theft Auto resulta digna de elogio. Esta serie, nacida en 1997, ha manteniendo prácticamente inalterable sus bases jugables pero bien es cierto que progresivamente, el enfoque de la acción y la forma de narrarnos las historias han mejorado de tal modo que ahora, con
Grand Theft Auto IV, han logrado crear una auténtica película de acción con una trama que poco tiene que envidiar a la de las grandes superproducciones de Hollywood.
En este caso, hablamos de la historia de Niko Bellic, un ex combatiente de Europa del Este que llega a Liberty City con la esperanza de compartir el sueño americano con su primo Roman, quien durante años le describió la fantástica vida que llevaba en suelo estadounidense. La realidad, sin embargo, es muy distinta a la descrita por este divertido y golfo personaje. Asesinatos, persecuciones, palizas indiscriminadas, tráfico de drogas… nuestro currículum pronto va a circular por los despachos de los principales líderes del hampa. No por nada, hemos llegado la Gran Ciudad con el fin de labrarnos un futuro mejor… a cualquier precio.
La vida del criminal involuntario
Cada Grand Theft Auto nos ha presentado la historia de un protagonista que por diversos motivos termina siempre convirtiéndose en un criminal. Sin embargo, algo ha cambiado. Y es que esta última entrega de la serie, pese a mantener esta premisa intacta, ahonda muchísimo más en la psique interna de Niko Bellic, quien pese a ser una auténtica máquina de matar –hay que recordar su pasado en el ejército-, no disfruta realizando estas tareas ni tampoco busca convertirse en el nuevo capo de la mafia en Liberty City. A fin de cuentas, éste se trata de un inmigrante más que llega a la tierra prometida con la esperanza de encontrar una vida mejor. El problema es que la cruda realidad le golpea demasiado pronto y, para más inri, los fantasmas de su pasado estarán siempre presentes en su nueva vida, algo que le torturará por dentro durante toda la partida y que Rockstar ha sabido reflejar de una forma magistral.

Del mismo modo, el diseño de Liberty Ciry, de gran semejanza a Nueva York, raya a nivel fabuloso recreando con gran esmero zonas como Manhattan, Queens, Bronx, Brooklyn o Nueva Jersey. En este sentido, como es habitual en la serie, paulatinamente se irán desbloqueando todas estas regiones, pudiendo en todo momento movernos por las mismas con total libertad ya sea a pie, a bordo de un variado repertorio de coches y motos, helicópteros, o a través de servicios como la red de metro o los taxis que nos permitirán disfrutar de las vistas de la ciudad sin preocuparnos de andar esquivando tráfico –ya lo hará por nosotros el taxista-. Pero por supuesto, nuestro objetivo en Grand Theft Auto no será el de recorrer una gran ciudad como si fuéramos turistas, algo que perfectamente podemos hacer para admirar las vistas o respirar el ambiente que desprenden las atestadas calles de Liberty City, sino ante todo, labrarnos una reputación en el mundo del hampa.