Un mundo devastado por la guerra nuclear ha dado origen a uno de los mejores juegos de la historia.
Eso sí, un aspecto que no nos ha convencido en exceso es el tratamiento del mapa del mundo y de la región por la que nos movemos. Avanzar por el juego intentando seguir nuestros objetivos puede ser en ocasiones desesperante al no saber muy bien hacia dónde debemos encaminarnos. También resulta digno de elogio el gran trabajo llevado a cabo por el equipo de desarrollo al adaptar este universo a tres plataformas tan dispares como son los compatibles –que poseen un mejor acabado gráfico y la ventaja de contar en un futuro con los populares
mods creado por los usuarios-, Xbox 360 –con un nivel gráfico similar al del PC-, y PlayStation 3, que pese a verse levemente peor, sigue estando a la altura de lo que cualquiera cabría esperar.
A nivel sonoro, resulta fantástico que el juego haya sido doblado al castellano, y que para colmo, se haya usado a un equipo de actores de gran calidad con voces reconocidas como la de Pepe Mediavilla, doblador habitual de Morgan Freeman. Si a este detalle le sumamos unos efectos sonoros contundentes y bien tratados, sobre todo los referidos a las armas de fuego, y un apartado musical sobresaliente, el resultado no podía ser mejor. No en vano, podemos movernos por el universo de Fallout a ritmo de músicas ambientales, tensas para los momentos críticos o de mayor terror y más moviditas para la acción, o usar nuestro Pip-Boy Modelo 3000 para escuchar las emisoras de radio que emiten su programación y música –muy buena, todo hay que decirlo- constantemente.
Un clásico inmediato
Visto todo esto poco más podemos decir. Fallout 3
es una auténtica maravilla, uno de esos títulos que enganchan de tal modo que podemos pasarnos horas y horas delante de la pantalla pensando que solo hemos estado jugando un par de minutos. La variedad de situaciones en las que nos veremos envueltos, el soberbio universo que se ha recreado, o el fantástico sistema de combate desarrollado para la ocasión son una buena muestra de la obra maestra que Bethesda Softworks ha creado.
Por supuesto, sin duda habrá aficionados a los dos primeros Fallout que se sientan decepcionados. No todas las opciones que estaban presentes en esos títulos permanecen; pero aún así, éste debería ser tratado como un nuevo juego basado en este increíble universo, y
no condenarle por no ser una copia exacta del trabajo de Black Isle. Hay novedades y se han simplificado determinados aspectos, pero seguimos estando ante un auténtico Fallout. Y esto es algo que se nota desde prácticamente el primer minuto de juego.
Hay otro aspecto que puede no gustar también a otro sector del público. Hablamos del nivel máximo que podremos alcanzar con nuestro héroe, el 20, a partir del cual ya no ganaremos más experiencia. De todos modos, que nadie se lleve a engaño. Llegar hasta este nivel puede llevarnos perfectamente casi 50 horas de juego, pero da la sensación de que todo lo que hagamos después no servirá de mucho porque no veremos recompensados nuestros progresos con nuevas habilidades (y eso que la experiencia de juego puede superar perfectamente las cien horas).
En definitiva,
ningún aficionado a los videojuegos en general debería dejar escapar Fallout 3. Son tantas las cosas que se pueden hacer, los lugares por explorar y las situaciones que vivir que por mucho que aquí digamos que estamos ante un título soberbio, ante un clásico atemporal, no hay nada mejor como perderse por la ruinosa región de Washington para comenzar a comprender el motivo de tantas alabanzas. Es sin duda el mejor regalo que alguien podría ofrecernos estas navidades.