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Como hemos dicho, los sistemas de baja y alta seguridad son parte importante a la hora de saber qué podemos hacer en unos y qué no. Por ejemplo, si hemos decidido ser piratas o contrabandistas, deberemos tener cuidados de no entrar en sistemas de alta seguridad, pues podemos ser castigados y disparados a la menor ocasión. Si por el contrario, somos más buenos que el pan, podremos recibir ayudas, premios o bonificaciones por ello. Otra cosa importante es el tipo de usuario que veremos en cada sistema. Como es lógico, en los sistemas catalogados de baja seguridad tendremos decenas de miles de usuarios de la peor calaña: piratas, ladrones, contrabandistas. Pero en cambio, la cantidad de objetos valiosos será mucho mayor. Así pues, tendremos que colaborar con otros usuarios para formar grupos de seguridad y poder obtener tales premios. Las alianzas estarán a la orden del día, y raro será el momento en el que no veamos que se forman "cordones de seguridad" en torno a una determinada raza o grupo de jugadores.

La economía, al igual que en cualquier otro juego de rol online, tiene un papel primordial. Aunque gran parte del sistema económico está controlado por NPC (jugadores no controlados por otros usuarios), el intercambio de bienes entre jugadores es parte fundamental de EVE Online. De hecho, podríamos hablar de que dicha actividad es casi como una economía sumergida, y su importancia es vital a la hora de encontrar objetos especiales de gran valor. Las corporaciones (las alianzas y grupos en EVE Online) son las que establecen de cierta manera los precios y la disponibilidad de los objetos en el juego. Una muestra más del "poder" que tiene el jugador en el consistente mundo de EVE Online.
Aunque parece sencillo, el sistema de juego de EVE Online no lo es, pues siempre hay una progresión constante, o una nueva actualización, que permite que, si hemos llegado a un límite en una determinada habilidad, podamos seguir avanzando.
En EVE Online, jamás nos quedaremos estancados. Por ejemplo, la última expansión EVE Online: Aprocrypha, incluye novedades con respecto a los agujeros de gusano, introduciendo un nuevo tipo y nuevos módulos de construcción para las naves espaciales.
Apartado técnico de luces y sombrasAnte todo, tenemos que tener en cuenta que el grueso, tanto gráfico como sonoro, está en base a un juego de hace ya casi siete años. Si bien estamos ante un juego escalable en los ordenadores de hace tiempo (y más en los actuales) es cierto que es bastante probable que sus niveles de producción queden eclipsados en comparación a títulos más actuales (y de similar temática) como Jumpgate: Evolution. Aún así, EVE Online luce bastante bien en ciertos aspectos, como el modelado de las naves, con excelentes cargas poligonales y texturas, representando con soltura desde pequeños cargueros a impresionantes naves de combate o estructuras y asentamientos orbitales. Aparte, podremos deleitarnos con decenas de planetas y asteroides, que servirán de escenarios ante nuestras escaramuzas y aventuras.
Si tenemos que destacar algo, es el sistema de iluminación del juego, que nos sigue pareciendo espectacular. Ver cómo amanece en tu nave desde la órbita de un planeta lejano sigue siendo algo que muy pocos juegos pueden ofrecer.
Una oportunidad únicaComo conclusión final, no nos cansaremos de repetir que estamos ante una oportunidad única. El poder disfrutar de absolutamente toda la creación de los islandeses de CCP Games de esta forma tan especial es algo que no podemos dejar de escapar. Estamos hablando de un juego de rol masivo online que está en plena forma después de mucho tiempo, de una versión con todas las expansiones lanzadas, con jugosos extras para aquellos neófitos en el título y con una presentación inmejorable. Por ello, valoramos EVE Online en su conjunto y no en su concepción original. Si tienes ganas de un juego de rol multijugador original, fresco y con clase, EVE Online en su versión actual es la mejor opción. Ya se sabe el dicho: los viejos clásicos, nunca mueren. Y menos, cuando están tan bien presentados y empaquetados como el que tenemos entre manos.