La dominación del mundo puede ser una tarea más simple de lo esperado.
Dominar el mundo
En su vertiente para un solo jugador Empire Earth III nos presenta dos opciones de juego bien diferenciadas. Por un lado disputar las clásicas escaramuzas en partidas personalizadas, y por otro adentrarnos en la difícil misión de hacernos con el control de todo el planeta. En este último caso, se combinarán aspectos relacionados con los títulos de estrategia por turnos con los citados elementos de la estrategia en tiempo real, ya que antes de afrontar las típicas batallas contra nuestros enemigos deberemos organizar nuestro imperio desde una perspectiva global del mundo. Así pues, con el único fin de ir haciéndonos con el control de todos los territorios en los que ha sido fragmentado el planeta Tierra, deberemos gestionar aspectos como las tropas que mantendremos en cada territorio, el tipo de zona que queremos que sea dicha región (podemos especializarla en el comercio, por ejemplo), o planificar nuestros futuros movimientos de ataque. Además, en esta parte del juego se irán activando periódicamente una serie de misiones especiales que podremos completar para obtener suculentas recompensas, aspecto que en parte hará que el desarrollo de la partida sea ameno.
Sin embargo este interesante planteamiento jugable, que no original, no cubre todas las carencias jugables citadas con anterioridad, ya que de nuevo nos encontramos ante un sistema de juego altamente simplificado que no supondrá ningún desafío para prácticamente ningún usuario mínimamente aficionado al género de la estrategia. Y es que también en este punto todo se basará únicamente en controlar muy pocos parámetros jugables: escogemos el tipo de ejército a conformar, decidimos qué tipo de provincia va a ser, movemos a nuestros pelotones y poco más. Y si bien es cierto que podemos personalizar de forma aceptable a nuestra facción en base al estudio de determinadas tecnologías, y que podemos incluso al final en la práctica siempre estaremos actuando de la misma forma, lo que le resta un enorme atractivo al juego.

Tampoco a nivel técnico estamos ante uno de los juegos más punteros del momento. Por un lado nos encontramos con un buen motor gráfico que presenta unos entornos bien detallados y coloristas en los que se desarrollarán batallas muy numerosas entre una gran variedad de unidades de combate. Los efectos de iluminación y partículas se cuentan con un notable nivel de detalle, algo que nos permite sumergirnos a la perfección en el devenir de los acontecimientos. Sin embargo, el diseño de algunas de las unidades con las que nos encontraremos, y sobre todo el nivel de definición en las mismas, está muy lejos de lo visto en algunos de los recientes exponentes del género. Tampoco las estructuras destacarán por su acabado gráfico, aunque como decimos éste es un apartado que cumple a la perfección con su cometido: ambientar a la perfección todos los conflictos que viviremos en los distintos tipos de terreno por los que nos moveremos, y en los que además sufriremos las inclemencias del clima (aunque este aspecto no modifica en nada nuestra forma de jugar).
A nivel sonoro el juego también se muestra correcto al presentársenos una serie de melodías que acompañarán a la perfección a la acción mientras que nuestras unidades comentarán los acontecimientos en perfecto castellano. Los efectos sonoros destinados a representar la crudeza de la guerra no resultan especialmente contundentes, ni tampoco pasarán a la historia por ser los más realistas del momento; pero sí es cierto que tampoco desentonan en exceso y que logran meternos de lleno en las intensas batallas que viviremos a lo largo de la partida, y en especial cuando comiencen a llover bombas a diestro y siniestro.

Conclusiones
Decepción es el mejor calificativo que nos permitiría definir a Empire Earth III. Y es una pena porque ésta es una de las series más queridas por los aficionados a la estrategia en tiempo real que en esta ocasión ha dado un enorme paso atrás en cuanto a nivel de calidad. Si con las dos entregas anteriores podíamos disfrutar de un título con una gran variedad de opciones de juego, con una importante cantidad de civilizaciones a escoger, y con un desarrollo de la acción apasionante, esta tercera entrega es todo lo contrario: excesivamente simple, muy poco variada a nivel de civilizaciones (ya que son solo tres podrían haber sido totalmente opuestas entre sí), y con un desarrollo de la acción francamente pobre. No es que el juego sea un despropósito puesto que puede ofrecer algunas horas de diversión, pero sin duda estamos ante un título que decepcionará a cualquier aficionado al género que busque un desafío ya que en este caso, en Empire Earth III no lo va a encontrar.