Usando la exitosa fórmula de Grand Theft Auto, EA ha creado un gran juego sobre el clásico de Francis Ford Coppola.
El Padrino no solo se limita a las misiones. Como buen juego de acción "a lo GTA" que se precie, este título nos ofrece una gran libertad de acción aparte del camino fijado que, por cierto, es completa y comprensiblemente lineal. Y esta gran libertad de acción es digna de mencionar porque tendremos toda una ciudad a nuestros pies. Nueva York está dividida en cinco barrios, aunque éstos están unidos entre sí por "grandes travesías", no completamente integrados como una gran ciudad. Esto, suponemos, permite que no haya tiempos de carga en el juego, aunque lo hace inferior en lo que a mapeado se refiere a otros títulos.

En cualquier caso, cada zona está muy bien diferenciada, no solo por el estilo arquitectónico o urbanístico, sino también a nivel de policía o bandas. Cada banda domina claramente una zona, y la policía de una zona será independiente de la otra. Por lo tanto nuestro personaje puede ser muy buscado en una zona, y en otra ser un angelito a los ojos de la ley. Cada banda domina claramente una zona, pero todas tienen negocios en todas partes, y todas tendrán una actitud hacia nosotros dependiendo de las "fechorías" que les hagamos, que el juego llama "nivel de vendetta". Las fechorías consistirán básicamente en robarles negocios, y para hacerlo tendremos inevitablemente que acabar con muchos de sus sicarios.
Los negocios son una de las novedades más importantes de El Padrino; es cierto que otros juegos ya han tenido "negocios", pero El Padrino les da una importancia superior. Cada negocio será de una familia, y para obtenerlo para la nuestra tendremos que extorsionar al dueño, aunque para lograrlo primero tendremos, generalmente, que acabar con "la guardia" de hombres de la familia de turno que "protege" el negocio en cuestión. Extorsionar es fácil pero también divertido. Los dueños de la tienda tendrán una barra de energía, como todos los personajes del juego, pero con una marca que indica su nivel de presión y el umbral en el cual cede y, posteriormente, en el cual pierde el control.
Para extorsionar a los dueños de los locales podremos romper mobiliario, o bien pegarles, ya sea puñetazos, o agarrarles y estamparles contra la pared, estrangularlos o zarandearlos. Llegará el momento en que el tendero llegue a su umbral, y acceda a pagarnos una cuota semanal de protección; y si el negocio tiene alguna actividad clandestina, se abrirá la puerta de atrás. Aquí el proceso se repetirá, aunque el dueño del "tinglado" nunca tendrá reticencias en pasar a formar parte de nuestra red de negocios, y por una módica cantidad pasará a ser de nuestra propiedad.

El sistema de negocios y tinglado no solo nos dará mayor influencia sobre la ciudad sino también una buena cantidad de ingresos semanales. Dependiendo de nuestro rango dentro de la familia, se nos quitará un porcentaje en concepto de comisiones. El sistema de negocios y tinglados no es exactamente imprescindible para el juego pero sí divertido, generándose muchos tiroteos en la calle. Si tocamos demasiado las narices a una determinada familia, acabará provocándose una guerra de bandas que puede tener consecuencias devastadoras.