| Gráficos: | 5 | |
| Sonido: | 5 | |
| Jugabilidad: | 4 | |
| Diversión: | 3 |
| Total: | 4 |
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Cole Justice, un agente especial de los Estados Unidos, tendrá que enfrentarse a una misteriosa organización llamada Hydra que se dedica a vender armas biológicas a grupos terroristas. El problema, aunque tenga muy poco sentido por lo irreal del asunto, radica en que esta organización pertenece al propio gobierno de Estados Unidos, por lo que nos resulta difícil imaginar como este asunto ha permanecido tanto tiempo en secreto. De todos modos, estos temas poco nos deben importar, ya que nuestro único objetivo en Conspiracy: Weapons of Mass Destruction consistirá en exterminar a todos los terroristas que estén en posesión de las tan temidas armas de destrucción masiva.

Lógicamente, al tratarse de un agente secreto, Cole Justice irá sólo en todas sus misiones; contando únicamente con la ayuda de Cara, que será la que nos informe de nuestros objetivos a través de la radio; y de las armas de fuego. Sin embargo, pronto nos daremos cuenta de que algo falla en la obra de Kuju Entertainment. Para empezar, podríamos prescindir fácilmente de los informes acerca de las misiones, ya que prácticamente todas son iguales: en todos los escenarios tendremos que avanzar del punto A al punto B eliminando a todos los enemigos que se nos vayan presentando. Por eso, para lo único que servirá Cara será para ir desgranando algunos entresijos del argumento del juego, y sinceramente, de poco sirve esto si luego el desarrollo de la aventura es tan soporífero que entran ganas de dejar de jugar nada más comenzar la partida. Y es el juego comienza mal desde el principio. Nuestra aventura nos llevará a unas ruinas aztecas, en medio de la jungla, en las cuales los enemigos almacenan todo tipo de armas que tendremos que destruir. Pues bien, nosotros tendremos que avanzar a través de las líneas enemigas y encontrar la entrada a la base de operaciones terrorista, eliminando a todo aquel que se cruce en nuestro camino. El problema lo encontraremos primero en su motor gráfico, que no está a la altura de las circunstancias y que no puede competir contra ninguno de los juegos aparecidos durante estos últimos años; pero también en la paupérrima inteligencia artificial de los enemigos, y en el repetitivo diseño de los niveles.
Como decimos, el motor gráfico de Conspiracy no mostrará ningún alarde gráfico, encontrándonos con unos entornos poco detallados, muy repetitivos en sus texturas y diseños, y con unos enemigos mal modelados. Las armas que llevemos, que tampoco serán muchas, tendrán un modelado pobre con muy pocos detalles. Y ya no hablemos de la extraña forma de representar el brazo del protagonista: parece que tiene un tentáculo en vez de un brazo. Aparte, ya nos podemos olvidar de efectos especiales espectaculares, ya que por ejemplo, cada vez que disparemos a una pared veremos como de ella sale una especie de zumo de naranja que intenta simular las chispas y fogonazos que hemos visto en muchos otros juegos de acción.

Aún así, el juego podría seguir siendo divertido si no fuera por el soporífero desarrollo de la acción. Como hemos comentado al principio del análisis, la gran mayoría de objetivos consisten en ir de un punto a otro eliminando a todo aquel que se ponga por delante, y esquivando las trampas que habrán colocado los terroristas por todo el escenario. Sin embargo, la mala inteligencia artificial de los enemigos, que parecen simios suicidas con ojos en la espalda, y lo mal diseñados que están los escenarios conseguirán que nos cansemos rápidamente del juego.
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