De la estrategia a la acción, el nuevo título de Relic aprueba con nota salvo por un detalle, su escasa duración.
Realizaron un notable giro hacia la acción con
Warhammer 40.000: Dawn of War 2, y ahora han hecho lo propio con su otra gran serie de títulos de estrategia, Company of Heroes. Relic vuelve, por tanto, a modificar sus propias fórmulas de juego para seguir ofreciendo productos novedosos que atrapen tanto a los aficionados a la estrategia como a los menos duchos en el género pero que pretenden dar el salto al mismo. ¿El resultado es el esperado? La respuesta rápida es sí, puesto que Tales of Valor se trata de un muy buen juego de acción y estrategia que nos hará vivir muy buenos momentos a lo largo de la partida. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce.
¿Y la estrategia?
Ésta es sin duda la pregunta que muchos de los aficionados a
Company of Heroes y su
primera expansión se harán tras iniciar la partida en Tales of Valor. No en vano, en esta expansión, que
no requiere de los anteriores títulos para ser disfrutada, se han eliminado elementos como la gestión de recursos, la construcción de centros de operaciones y la adquisición de unidades de combate para centrar toda la acción en las escaramuzas entre reducidísimos grupos de unidades. De este modo, las contiendas son ahora más personales que nunca ya que en caso de perder a las tropas no tendremos opción de recuperarlas adquiriendo otras de características similares.
En este sentido, el juego se divide en tres campañas de tres misiones cada una protagonizadas por distintos combatientes. En cada una de ellas, además, se nos presenta un estilo de juego más o menos distinto al anterior siempre dentro de la nueva jugabilidad que presenta el título. Así, por ejemplo, mientras que en la primera de las campañas, Tiger Ace, la acción gira alrededor del manejo de vehículos (controlamos carros de combate), en Causeway todo adquirirá un tono más cercano al visto en las anteriores entregas de la serie, encontrándonos con un pequeño contingente de combatientes con los que tendremos que asaltar posiciones enemigas y, después, defenderlas de las contraofensivas rivales. Por último, Falaise Pocket ahonda más en las batallas protagonizadas por un pequeño escuadrón de infantería, con el que tendremos que sortear todos los obstáculos posibles y por haber evitando caer en el intento.

El problema es que el hecho de contar con estos reducidos grupos de unidades no se traduce en un incremento de las opciones tácticas. Sí, éstas cuentan con diversas habilidades especiales que debemos usar para abatir a los enemigos con mayor efectividad, mejorar nuestra defensa, o restablecer la salud (o reparar los blindados en caso de ir a bordo de los mismos), pero al final, casi todo consistirá en tirar hacia adelante disparando a todo enemigo que se cruce en nuestro camino. Por eso, aunque el juego resulta tan espectacular como las anteriores entregas de la serie, y no se puede negar que estamos ante un título francamente divertido,
se echa de menos un mayor requerimiento de decisiones estratégicas para sortear los desafíos que plantea Tales of Valor.