Original, visualmente atractivo y único, Borderlands no dejará indiferente a nadie y será una joya para los que disfruten con su innovador estilo.
No hay shooter en primera persona sin multijugador, pero Borderlands apuesta única y exclusivamente por el cooperativo, una decisión quizás arriesgada y de hecho extraña tratándose de unos expertos como Gearbox, pero a fin de cuentas adecuada. En vez de intentar meter con calzador un modo multijugador "deathmatch" para que el juego simplemente lo tenga, como ocurre en muchos otros títulos, el equipo se ha centrado en crear un cooperativo completo, perfectamente integrado en el juego, donde un amigo, ya sea en casa o a través de la red, se puede unir en cualquier momento para hacer unas aventuras, y luego abandonar "nuestro" Pandora y dejarnos solos progresando un poco más. Mientras jugamos en cooperativo, podemos retar a otro jugador y pegarnos unos tiros, para hacer un poco la broma, pero el objetivo del multijugador es cooperar, y la dinámica es muy divertida.

Gráficamente Borderlands resulta muy atractivo. Una vez pasada la moda del Cel-Shading que hace unos años invadía todo tipo de videojuegos para intentar darle un toque diferente, Borderlands vuelve a resultar innovador en el apartado gráfico porque usa esta técnica muy bien, aplicándola a los personajes y enemigos del juego, pero sobre todo, y excelentemente, a los objetos del escenario, jugando con el sombreado del Cel-Shading y con la iluminación del juego para crear unos escenarios soberbios, destacando los edificios y las diferentes construcciones, usando un repertorio de colores, iluminación y sombras que le da un aspecto único, a medio camino entre Mad Max y una película de animación japonesa. El modelado de los personajes y su animación está a un gran nivel, así como los diferentes efectos gráficos. El único punto negro son algunas ralentizaciones.
En cuanto al apartado sonoro, el doblaje al castellano es excelente, inesperadamente bueno incluso, con gran cantidad de actores que reflejan a la perfección ese estilo a medio camino entre apocalíptico, decadente y resignado que tienen los habitantes de Pandora, destacando la comicidad del humor negro y las voces del Claptrap, muy divertidas. La banda sonora ambienta bien, sin demasiada variedad pero con melodías con un estilo muy apropiado, y un repertorio de efectos de sonido directo, impactante, pero no tan variado como las armas, todo sea dicho. Aún así es sobresaliente.
Borderlands no es exactamente una sorpresa, pues nos había encantado todas las veces que lo habíamos visto, pero sí que lo será para aquellos usuarios que se lo encuentren, o que les llame su estilo visual o su jugabilidad. Es sin duda un juego especial, muy diferente a todos los otros títulos en primera persona, con la misma capacidad adictiva de juegos como Diablo, con el que no dejamos de compararlo pese a que de primeras parezca que no tienen nada que ver. No es, sin embargo, un juego para todo el mundo. A los que les atraiga su estilo de juego, les parecerá una joya, uno de los mejores juegos que han salido este año. Quien espere un Call of Duty, o un Fallout 3, o simplemente se aburría con el juego de Blizzard o con otros juegos del mismo estilo, debería pensáserlo varias veces. Objetivamente, o al menos intentándo serlo, Borderlands es un gran juego, con un apartado visual llamativo, vistoso y original, ciertos toques de humor negro muy divertidos, y una jugabilidad adictiva y sorprendente que quizás peque a veces de ser repetitiva, y otras de excesivamente simple. Los que tengan ganas de comprarlo tras saber cómo es lo disfrutarán muchas horas.