OrdenadorCompra Beatbuddy: Tale of the Guardians en FNAC
Lanzamiento: · Género:
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Threaks
Producción:
Distribución: Steam
Precio: 13,99 €
Jugadores: 1
Formato: Descarga
Textos: Español
Voces: No
Online: Marcadores
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PUNTÚA:
Beatbuddy: Tale of the Guardians para Ordenador

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ANÁLISIS

Análisis de Beatbuddy: Tale of the Guardians para Ordenador

Cómo impresionar combinando plataformas en dos dimensiones y jugabilidad basados en el ritmo. Threaks nos lo demuestra con un título cargado de acción y, sobre todo, la mejor banda sonora.
GRÁFICOS
-
SONIDO
-
TOTAL
7.5
DIVERSIÓN
-
JUGABILIDAD
-
Versión PC.

Las plataformas en dos dimensiones toman el videojuego y homenajean a aquellos primeros ochenta. Beatbuddy da una vuelta de tuerca a esas aventuras en las que desplazábamos un héroe de forma lateral para incluir un compañero de lujo: el ritmo. Lo que podría parecer una banalidad toma todo el protagonismo interactuando con el protagonista no sólo en la música, como cabría esperar, sino también en la jugabilidad. Lo que Beatbuddy pretende es realizar una inmersión en el mundo de la música a través de Symphonia, un mundo imaginario en el que todas las melodías pueden acabarse de manos del Príncipe Maestro si no intervenimos.

Echamos un primer vistazo a esta aventura independiente.
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¡Que suene Symphonia!

En Beatbuddy: Tale of the Guardians controlaremos a un ente etéreo a través de una serie de laberintos creados bajo el agua. La combinación de puzles físicos y sonoros crean un mapa cargado de rincones con los que interactuar. El avance a través de las diferentes pantallas se ha adaptado correctamente con el movimiento y los efectos sonoros del agua, que hacen que la inmersión –nunca mejor dicho– sea muy buena.

Si vemos los extras, que desbloquearemos puntuando durante las partidas, veremos que Threaks se caracteriza por su humor, y así lo plasma en el juego. Dejar de jugar durante diez segundos significará ver como Buddy baila frenéticamente, como cuando dejábamos a Sonic y nos miraba desafiante golpeando el pie con el suelo. La sensación general, aparte de ser un videojuego muy vistoso, es que divierte a simple vista. El objetivo de los estudios independientes es innovar e intentar pegar fuerte para destacar, y creemos que Beatbuddy lo consigue.

Jugabilidad a prueba de sonido

Hablando del equipo, podemos decir que los compositores han sido un desarrollador más desde el primer momento. Cada compás no avanza sin agregar un ritmo o nota más a una jugabilidad que fluye a través de lo que oímos. La calidad de esta banda sonora va pivotando entre ritmos propios de la electrónica, grandes punteados de bajo y endemoniados solos de trompetas siempre acompañados por el bombo necesario para que avancemos al ritmo. Toda esta mezcla hará que Buddy –y nosotros– tengamos claros los bombos por los cuales se rigen algunos enemigos a la hora de superarlos.

En lo más técnico Beatbuddy se rige por las normas impuestas por aquel lejano primer Mario Bros. Desplazamiento lateral puro y duro a lo largo de pasillos y rincones plagados de rivales dispuestos a detenernos. Es el elemento acuático lo que da un toque más interesante al título y lo dota de un entorno que acompaña muy bien a Buddy. De hecho podríamos decir que el hecho de avanzar en el agua se puede notar cuando movemos al marchoso protagonista.

Un elemento clave en las plataformas son los puntos de vida y la recolección. Este punto se soluciona con una serie de cristales que darán puntos a Buddy y una serie de burbujas que esconden la preciada vida cuando somos atacados por los temidos caracoles pincho entre muchos otros. Unas veces estaremos solos contra los elementos, y otras lo haremos acompañados del Bubblebuggy, un aparato con metralleta que nos hará más llevadero el camino.

Puzles y más puzles

La experiencia jugable va mejorando conforme las misiones avanzan. Si vemos los primeros minutos, todo actúa a modo de tutorial, guiando nuestros pasos y diciéndonos que hacer en cada momento. A mitad de la primera pantalla, todo cambia y ya pasamos a jugar libremente, sin ningún tipo de ayuda. Todo resulta muy familiar y a esa jugabilidad sencilla se le unen unos puzles que son los que complican la vida al jugador.

Entre los elementos que vamos reconociendo durante el periodo de adaptación contamos con algunos que nos favorecerán y otros que vendrán a dar la murga para que no avancemos. Entre los favorables encontraremos los propulsores y puntos de rebote, que combinados entre si nos ayudarán a romper paredes que nos impiden el avance.

Los primeros intentos los realizaremos combinando un solo propulsor con otro punto de rebote, pero posteriormente estos se multiplicarán y será necesario orientarlos correctamente para combinarlos y reventar paredes mayores. Este es solo uno de los puzles que encontraremos, aunque existen también otras modalidades que implican más al ritmo.

Por mentar alguna, os diremos que si el jugador es ávido melómano será capaz de contar bombos para esquivar ataques, o también podrá pasar sin dolor algunas filas de enemigos que se mueven al compás de la música. Todo ello conforma el hecho diferencial Beatbuddy y le aporta ese plus que requiere un plataformas que quiere echar el resto para que muchos lo jueguen.

Metacritic