Los gusanos de la guerra regresan a Nintendo DS con un título que supera en todo a su antecesor.
Por su parte, las melodías suenan más limpias, se adaptan mejor al estilo del juego, y se complementan con una colección de efectos sonoros más variada y consistente, siendo un aspecto que ha avanzado mucho con respecto a la anterior entrega, al igual que en el terreno gráfico. De hecho, en
Worms: Open Warfare 2 todo se ha mejorado sustancialmente con respecto al anterior juego, y el campo audiovisual sólo es lo más evidente desde un primer momento.
El modo para un jugador es bien extenso, con opción de echar partidas rápidas y directas contra la máquina, algo que es sin duda alguna básico para una muy elevada rejugabilidad. Pero lo que queremos destacar es su modo Campaña, un modo historia en el que se nos presentan situaciones concretas que tendremos que superar para alzarnos, finalmente, con la victoria y seguir progresando en el videojuego. Si lo hacemos satisfactoriamente, sumaremos unos créditos que se podrán invertir después en liberar el acceso a más niveles, objetos, etc.

Lo más destacable en toda su dimensión jugable es la gran relevancia que se ha dado al componente multijugador, incluyendo el juego en línea a través de la Nintendo Wi-Fi Connection. Aunque desde luego, en red local, la opción más ventajosa es contar con múltiples copias del juego, la verdad es que el título ofrece la posibilidad de mandar una demo a las demás consolas y echarnos una pachanga, algo limitada, la verdad, pero más que suficiente. En el caso de que cada jugador tenga su propia copia del juego, se abrirán todas las posibilidades.
Si nuestra opción favorita es usar las opciones de red de la portátil, tendremos que recurrir al sistema de intercambio de códigos de amigo típico del sistema de juego en línea de Nintendo. Además de lo esperable en la vertiente multijugador, se incluye una tabla de puntuaciones que se va actualizando para mostrar a los mejores jugadores de
Worms: Open Warfare 2. Una de las pocas limitaciones es que en el modo de juego en línea no podremos usar nuestras opciones de personalización, esto es, nuestro equipo de gusanos configurado, sino que habrá que recurrir al equipo propuesto, con opción de poner unos nombres específicos que se verán cuando juguemos con gente de nuestra lista de amigos; si no es así, aparecerán nombres genéricos. La experiencia de juego en línea es, en definitiva, satisfactoria y presenta las opciones habituales dentro del sistema.
Por otro lado, el juego nos va a ofrecer también un pequeño surtido de minijuegos que usan funciones específicas de la consola, como el micrófono, con pruebas como guiar un paracaidista, o bien usar la pantalla táctil para lanzar un gusano y trazar su camino. Desde luego es un añadido más curioso que realmente extenso y entretenido, pero aporta un poco más de contenido y valor al paquete de elementos que conforman el juego.

Conclusiones
Aunque el uso de las dos pantallas ayuda a paliar los problemas de campo visión, lo que se muestra como útil en última instancia es el uso del tradicional mapa en la pantalla superior de la consola, facilitando mucho al jugador el tener una visión global de los entornos. A partir de ahí, la experiencia de juego se muestra refinada, depurada, mejorando en mayor o menor grado todos y cada uno de los aspectos de su antecesor. Que
Worms: Open Warfare 2 cuente con un elaborado modo para un jugador, del que destacan sobre todo el modo Campaña y su editor de niveles, no hace que se diluya su principal novedad jugable: el cuidado multijugador en línea, que va a ser fuente de innumerables horas de diversión para quienes apuesten por disfrutar de esta nueva entrega de una saga clásica como ésta.