Montañas rusas, fotos y algún error en su ejecución.
No hay más fallos que en los EyeToy, aunque es evidente que los hay, y desde luego nos gustaría que en futuros títulos se hiciese un uso mucho más optimizado de la cámara, aunque este juego es una buena piedra de toque. Por otro lado, hay que tener en cuenta que lo más divertido del juego, que es ver las fotos ridículas y pequeños vídeos (secuencias de imágenes estáticas en realidad), se pierde cada vez que se apaga la consola e incluso cada vez que cerramos la portátil.

Y no lo entendemos; no tiene sentido. Nintendo DSi lleva sus cámaras, lector de tarjetas SD, podemos guardar datos (aunque los juegos sólo se leen desde la memoria interna, como Wii hasta hace poco), música y fotos… pero no se ha optado por guardar las fotos del juego en la tarjeta, para poder conservarlas en el futuro, o reírnos luego con nuestros amigos (o de nuestros amigos, eso va por gustos). Sería deseable que en el futuro el título se actualizase con una versión capaz de guardar las fotos, aunque no sabemos si esto pasa por el ideario de Nintendo, ni si es técnicamente posible actualizar el juego en esa medida. Sea como fuere, ahora mismo es una desilusión brutal ver lo desaprovechado de ese factor.
Por lo demás, si se le perdona ese error garrafal, lo cierto es que sigue siendo un Wario Ware en toda regla, aunque muy reducido. Sigue con su estética de lápiz alzado, el simplismo estético orientado a una línea visual única, y el aspecto completamente desenfadado. La música, en la misma línea, es alegre, socarrona, muy en la tendencia de las composiciones de sus predecesores, y es que está claro que le tienen la medida a esta saga.
Acostumbrados a los centenares de microjuegos, éste puede resultar escaso, pero hay que verlo en perspectiva: es un juego descargable, para la portátil, y por un precio comedido, y teniendo eso en cuenta le da un buen valor al paquete de contenidos. Incluso los créditos están destinados a sorprendernos, dentro de lo parco que resulta. Y es que son un minijuegos donde la cabeza marca la inclinación y velocidad de un trenecito de montaña rusa por las estrellas, con puntuación máxima y todo eso.

Por tanto, aunque es un buena propuesta, tiene algunas carencias (periféricas, ciertamente) que juegan en su contra, pero que no impiden que sea un título divertido y original para la Nintendo DSi. A veces cuesta que la cámara nos dé luz verde, pero salvo esos detalles (que depende de nuestra ropa, lo que haya a nuestra espalda, y la iluminación), la verdad es que funciona, y funciona bien, y luego nos podemos echar unas risas con las ridículas fotos que haya capturado