Tras varios años de espera, Nintendo nos invita a volver a surcar los mares en la continuación de The Legend of Zelda: Wind Waker, esta vez para NDS.
Algo que alargará sin duda la duración del juego, es la presencia de modo multijugadortanto en una red local inalámbrica de Nintendo DS, pudiendo usar sólo una tarjeta, como a través de Internet haciendo uso del Nintendo Wi-Fi Connection. En este modo llamado duelo, podremos enfrentarnos a amigos o a rivales de todo el mundo en un juego enfocado al ingenio. Se trata de una especie de pac-man, donde un jugador controlará a Link y otro a tres espectros. El jugador que lleve Link deberá recorrer el escenario recogiendo unas piedras llamadas fortianitas y depositándolas en su base, una zona del color de su equipo marcada en el mapa. Por otra parte, el otro jugador podrá manejar a los espectros trazando una ruta por el mapa para capturar cuanto antes a Link y evitar que sume puntos. Los espectros acabarán con Link de un golpe, pero éste podrá hacer uso de ciertas zonas seguras dentro de las cuales los espectros no podrán ni verle ni atacarle.
Por otra parte, Link no podrá ver en el mapa la situación de los espectros a no ser que lleve encima una fortianita, algo que hará que vaya más lento por el peso. Una vez los espectros golpeen a Link o se acabe el tiempo del turno, los papeles se intercambiarán, y el cazador pasará a ser cazado. Además, ambas partes podrán recoger objetos que les servirán de ayuda en su objetivo de vencer al otro. Hay que tener en cuenta que para ganar debemos sumar puntos, algo que lograremos llevando las fortianitas en las bases. Dependiendo del tamaño de la piedra, caminaremos más despacio, por lo que tendremos que valorar si deseamos arriesgarnos y conseguir más puntos, o preferimos ir a lo seguro. Como vemos, el juego tiene un componente estratégico muy importante, y la gran cantidad de escenarios que hay hacen que este modo multijugador pueda ofrecer muchas horas de diversión. Además, según vayamos jugando y logremos ciertos objetivos, iremos obteniendo logros, algo que hará que le dediquemos muchas horas si deseamos sacarlos todos.

Conclusiones
The Legend of Zelda: Phantom Hourglass es un gran juego que se aleja ligeramente de las últimas entregas de la saga, siendo más simple y enfocado a la resolución de puzles. Quizás no sea un título tan redondo como sus hermanos mayores, pero aún así, se trata de un gran juego que, a pesar de tener ciertos problemas, brilla con luz propia, especialmente por su intuitivo control. Quizás les sepa a poco a los seguidores de la serie, pero a buen seguro quedarán sorprendidos por muchos de sus detalles y les encantará a aquellos que aún no se han enfrentado a un Zelda. Además, su duración, entre 20 y 25 horas si nos centramos en acabar el juego sin conseguir todos sus secretos, y su modo multijugador, harán que tengamos diversión para rato. Macarena Mey
Uno de los temores más arraigados entre los jugadores es el cambio que los nuevos mecanismos de interfaz de Nintendo DS y Wii pueden representar para las sagas clásicas que llevan veinte años jugando. Zelda para NDS es un caso paradigmático como pocos, después de un New Super Mario Bros. de jugabilidad absolutamente clásica y un Kirby que, tras su Pincel del Poder, ha vuelto por los ruedos más clásicos. Pero con Zelda se ha ido más allá: la jugabilidad se ha adaptado completamente al control táctil al tiempo que ha respetado los preceptos básicos de la estructura jugable asentada en la saga. Todo ello, claro, remozado y fresco por los cambios introducidos, que no son pocos, pero que no afectan al sabor añejo que todo Zelda debe dejar al jugador.

Desde luego, hace unos años, cuando faltaban apenas unas horas para probar por primera vez este juego, todavía se acumulaban las dudas con respecto a cómo iba a responder el juego ante tal control. No tuvieron que pasar ni diez minutos de partida para ver que la idea funcionaba, pese a los evidentes flecos de una versión todavía en temprano desarrollo. Ahora, esos fallos se han solventado, y creemos que quienes, como es natural, tengan dudas por los cambios en el sistema de control, cuando lo prueben, también se convencerán.
Daniel Escandell