Crea la suave brisa que acompaña a las burbujas hasta el final del camino.
De esta manera, cuando encontremos una fase que se nos haga muy cuesta arriba, ya sea porque se juntan elementos y se nos hace difícil de superar, como unos pinchos, un poco de fuego y varios enemigos, basta con pasar a otra fase y ya volveremos más tarde a ésa. Y es que para todos esos peligros habrá que encontrar la manera más apropiada de interactuar con el entorno, lo que puede requerir en ocasiones un poco de imaginación e ingenio y no sólo la simple localización de los elementos necesarios. Es ahí donde surgen los principales elementos de puzle, en hacernos pensar cómo superar esos peligros, y, también, en interactuar con las circunstancias especiales de los escenarios, como diferentes gases (ligeros o pesados) e interruptores, lo que influirá en la creación de burbujas y, claro, en su comportamiento para poder activar esos dichosos interruptores o superar obstáculos concretos.

Y es que, llegado cierto momento en el juego, empezará a ser conveniente estudiar bien los entornos antes de ponernos de lleno en la faena para ver cómo plantear los retos propuestos, ya que hacerlo en una secuencia inapropiada puede abocarnos al fracaso. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la progresión de la dificultad es suave, muy bien llevada, y no presenta escalones para el jugador, por lo que toda la experiencia resulta agradable, aunque en ciertos momentos podamos quedarnos atascados. Y es que aunque los primeros mundos son muy sencillos, su curva de dificultad progresiva, constante e implacable hace que superar con éxito los últimos mundos ya sea cosa de tesón, paciencia y mucha habilidad.
Soul Bubbles se ha construido con un apartado técnico sencillo que se sustenta muy especialmente en entornos bidimensionales pero con un estilo visual que encandila. Su ambientación en la naturaleza dota de una vida muy especial a todos los escenarios, con un aspecto casi orgánico, donde el cuidado trabajo artístico se impone sobre un apartado técnico que parece sencillo, pero que esconde estupendas deformaciones y animaciones para las burbujas, una física cuidada, y, en definitiva, un aspecto sólido y muy consistente. La música mantiene esa línea, ambiental, acompañando todo el rato a la acción pero sin inmiscuirse en ella. Echamos en falta algunas voces, que hubiesen sido la puntilla perfecta para la presentación, pero salvo eso, cumple con creces en todos sus aspectos.

Conclusiones
Con un buen humor que se intuye desde el mismísimo mensaje de advertencia del juego, pasando por todo su planteamiento,
Soul Bubbles es un juego con encanto, uno de esos títulos que maravillan por su espíritu, como
Patapon o
LostWinds, juegos donde lo artístico vuelve a cobrar importancia por encima del virtuosismo técnico. Suave y complaciente al principio, empieza a desvelar la crueldad de sus diseñadores superado la mitad de su desarrollo, cuando el jugador empezará a ser consciente de que todo se ha ido complicando poco a poco para llegar, finalmente, a una recta final compleja pero satisfactoria una vez logramos ver los créditos finales. Y todo ello con un desarrollo siempre atractivo que nos atrapa y transporta a este mundo mágico.