Crea la suave brisa que acompaña a las burbujas hasta el final del camino.
En el desarrollo contaremos con diversas máscaras, que nos otorgarán diferentes poderes especiales. Por ejemplo, el título nos introduce en el mismo tutorial la habilidad de cortar con un simple trazo, lo que se hace con modificadores que se introducen a través de la pulsación de las direcciones de la cruceta digital (o, si somos zurdos, con los botones frontales del otro lado de la consola). Con esa habilidad, por ejemplo, podemos dividir nuestra burbuja en otras más pequeñas para pasar por huecos mínimos y, por supuesto, volver a unirlas es igual de sencillo. Además, y para que no haya dudas, al pulsar una dirección de la cruceta digital, en la pantalla superior, donde tenemos el mapa del escenario, se nos indica cómo emplear ese poder: es imposible equivocarse, y resulta muy accesible y funcional.

Cuando rompemos la burbuja en otras más pequeñas, la verdad es que es posible que se nos quede por ahí perdido algún cacho, pero no habrá problemas. Bastará con pulsar la dirección inferior en la cruceta, con lo que la pantalla superior pasa a la táctil y podemos recolocar la pantalla donde deseemos al pulsar sobre la zona apropiada. Pero no debemos preocuparnos, pues es imposible perder del todo una burbuja, pues el mapa nos indica siempre su posición. Del mismo modo, si es necesario, con estos poderes adicionales también podremos interactuar con el escenario para, por ejemplo, cortar vegetación que no nos deje avanzar, o bien eliminar a enemigos.
De todos modos, también podemos mover la pantalla pulsando en los bordes de ésta, si nos resulta más cómodo, y es que está claro que se ha puesto muchísima atención al sistema de control, construyendo un sistema plenamente intuitivo que no debe engañarnos: pese a su simpleza, estamos ante un juego con muchas posibilidades jugables.
Su estructura de fases hace que el juego resulte ligero, favoreciendo mucho el desarrollo de partidas cortas sin perder nuestro progreso, lo que se adapta de manera muy natural al tipo de partidas típicas de una consola portátil. Y es que pasados los tres niveles iniciales que sirven de tutorial, y tras los que recibimos el título de “cuidadorâ€, el juego pasa a estructurarse en una serie de docenas de fases. Antes de dar ese paso, conseguiremos los últimos poderes que vamos a necesitar en el juego: una máscara de pájaro que nos permite crear nuevas burbujas, y la de elefenta, que nos permite desinflarlas o hacerlas estallar. Con eso, tenemos cubiertas todas nuestras posibilidades de juego que van a variar, como se puede intuir fácilmente, según tengamos que manejar una o más burbujas, con todo lo que ello conlleva. La acertada combinación de esas posibilidades nos abrirá huecos imposibles, permitirá superar enfrentamientos contra los enemigos, y demás.

El componente de exploración para conseguir llegar a todos los huecos de los escenarios combinando las múltiples habilidades de control sobre las burbujas es esencial para ir recogiendo todos los elementos que hay en cada fase, lo que es importante para, llegado el momento, conseguir el acceso al último y definitivo mundo. La verdad es que en el tutorial es fácil conseguir recogerlos todos, al igual que en los primeros mundos, pero luego la cosa va haciéndose cada vez más complicada. Conseguir el cien por cien será un importante incentivo para la rejugabilidad del título, aunque sería de agradecer que se hubiese insistido un poco más en la importancia de recoger todo el polvo que hay en las fases, por mucho que se intuya. Del mismo modo, es importante recuperar a una cantidad mínima de espíritus en cada mundo (al menos una quincena) antes de poder pasar al siguiente, haciendo que el desarrollo sea progresivo pero no necesariamente lineal.