En su décimo aniversario, Resident Evil regresa a las consolas. Esta vez, a la portátil de Nintendo.
Y es que
Resident Evil: Deadly Silence se controla en esencia del mismo modo que el original: giramos sobre nuestro eje, y avanzamos, sin control analógico. Además, la dirección superior de la cruceta siempre implica avanzar, con independencia de la situación de la cámara y la posición relativa de nuestro personaje en la sala; la dirección inferior siempre será retroceder. Es, por tanto, el mismo sistema de control del original, sin posibilidad de optar por algún tipo de alternativa, como sí se dio con el ya citado
remake para GameCube. Esto no es bueno ni malo en sí mismo, pero desde luego es inevitable que haya tantos usuarios satisfechos con esta opción tomada por Capcom como a los que les parezca imperdonable no haber incluido alguna alternativa. El control funcionaba, con sus más y sus menos, hace diez años, y sigue haciéndolo hoy. Por otro lado, en esta entrega sí se ha optado por remozar el sistema de uso del cuchillo: ahora bastará pulsar el botón R de la consola (gatillo derecho) para sacarlo, de manera similar a la que vimos en Resident Evil 4, mejorando su uso y accesibilidad.

La principal novedad de
Deadly Silence viene dada por sus opciones multijugador, un sistema de juego completamente independiente de la aventura principal y que, si bien es cierto que no acaba de encajar en el conjunto del título, representa un añadido interesante. Hasta cuatro jugadores podrán competir entre sí o colaborar para llegar al final del escenario que se les presente, extraído siempre de zonas de la aventura original. Si optamos por competir, cada jugador estará en su propia mansión (es decir, solo), y si optamos por el modo cooperativo… extrañamente, también. Se tratará de matar a todos los enemigos, cada uno en su consola, teniendo como referente en el mapa del juego (pantalla superior) unas estrellas representando la posición de nuestros aliados (o enemigos, pues en competitivo funciona del mismo modo). Además, los enemigos podrán ser diferentes y hacer, cómo no, cosas diferentes, en cada consola, por lo que el resultado general es, cuando menos, extraño. Son dos opciones que sirven para entretenerse un rato, pero desde luego no son grandes modos multijugador.

Conclusiones
Estamos ante una excelente conversión del título original de PlayStation, con añadidos interesantes (aunque no de gran relevancia) en la opción Renacimiento, donde se aprovechan de un modo u otro las posibilidades especiales de Nintendo DS. Y si como conversión es excelente, lo cierto es que de acuerdo a lo estándares actuales el título flojea en varios aspectos, sin que por ello deba ser desmerecido. Tan sólo la falta de más opciones de control, para satisfacer a un mayor espectro de jugadores (pues es éste el aspecto más polémico que ha tenido siempre la saga), y un modo multijugador no tan satisfactorio como sería deseable juegan, realmente, en su contra. Con todo,
Resident Evil luce estupendamente en Nintendo DS, y es una magnífica posibilidad para revivir este título en su aniversario.