En su décimo aniversario, Resident Evil regresa a las consolas. Esta vez, a la portátil de Nintendo.
En cambio, si el jugador ya conoce la aventura, siempre puede optar por jugar en el modo Renacimiento (presentado en el menú de opciones, todo sea dicho, como modo capital). En ese modo de juego se enfrentará a nuevos retos, como cambios de perspectiva a primera persona en los que tendrá que enfrentarse a zombis con la pantalla táctil (a modo de cuchillo). Y ése es tan sólo uno de los ejemplos de jugabilidad añadida y variaciones que se nos ofrecen en Renacimiento, pues en ese modo de juego habrá más zombis, y otros habrán cambiado su localización. Además, no es sólo cuestión de cantidad, sino de variedad, ya que ahora habrá zombis capaces de correr, otros más lentos, etc. Con todo, la principal novedad seguirán siendo los nuevos puzles que, a modo de minijuegos, se nos plantearán para resolver con la pantalla táctil, un más que agradecido añadido al desarrollo general de la acción. Al conjunto de novedades se debe sumar el uso del micrófono, del que no desvelaremos nada, pero que resulta tan ingenioso como importante en determinados momentos del juego.

El sistema de salvado del juego es el mismo que en el original: sólo podemos salvar en las máquinas de escribir dispuestas en algunas salas de la mansión en la que tiene lugar la acción del juego y, además, para hacerlo necesitamos tinta que, por cierto, está limitada. Es decir, tan sólo podemos salvar una cantidad determinada de veces, y únicamente en los lugares destinados a tal efecto. Es un método que funcionaba bien en PSOne, y sigue haciéndolo en Nintendo DS, aunque lo cierto es que no es la mejor de las opciones posibles para un juego portátil, ya que las situaciones de juego suelen ser otras, pues no es lo mismo destinar un buen rato a una sesión de juego frente al televisor que las más rápidas sesiones de juego habituales con consolas portátiles.
En este sentido hubiese sido recomendable añadir algún tipo de opción de salvado rápido, o una alternativa que, sin alterar ostensiblemente el espíritu del sistema de salvado del juego, permitiese al jugador guardar la partida en caso de tener que dejar su sesión de juego de manera repentina. En todo caso, el modo Renacimiento nos ofrece más posibilidades para salvar la partida, adaptándose mejor al carácter portátil de la consola, del mismo modo que nos proporciona también bastante más munición para nuestras armas (algo lógico, pues también cuenta con muchos más enemigos).

El sistema de cámaras es, una vez más, el mismo que en el original: fijas, sin ningún tipo de movimiento, y ofreciendo, por costumbre, perspectivas de la acción muy cinematográficas que permiten a los diseñadores del juego esconder enemigos que nos den sustos de vez en cuando, ataques sorpresa, etc. Es un sistema limitado, cada vez menos habitual en la actualidad, pero que ayuda a crear una ambientación encomiable, sin duda alguna. Tiene problemas, desde luego, tantos como cuando fue concebida esta técnica, pero desde luego se nos antoja inviable cambiar la cámara del juego sin alterar toda su concepción. Algo similar se puede decir del sistema de control, que, como anunciábamos líneas más arriba, se ha mantenido intacto, lo que puede resultar un inconveniente para algunos.