| Gráficos: | 8 | |
| Sonido: | 8 | |
| Jugabilidad: | 7 | |
| Diversión: | 7 |
| Total: | 7.5 |
| Nintendo DS > Análisis > Resident Evil Deadly Silence | Página 1 de 3 Siguiente |
Desde 1996, con la primera entrega de esta saga, hasta el año pasado, con Resident Evil 4, ha habido un claro proceso evolutivo en la concepción de sus diferentes entregas, representando esta última un importante un giro en su jugabilidad y ambientación. Sin embargo, Deadly Silence, para Nintendo DS, no es sino una vuelta al origen, pues estamos ante una versión del título original que nació en PlayStation hace diez años que llega, tal y como fue concebido (con algunos añadidos, claro) a la portátil.

Para esta versión se ha partido, precisamente, de esa entrega original, la de la consola de Sony y no del remake que en 2002 llegó a GameCube. De este modo, y sin duda alguna gracias precisamente a esto, contamos con unos gráficos muy similares a los de ese primer capítulo, así como un desarrollo calcado al original; es decir, se ha respetado en toda su esencia al clásico. Esto, sin duda alguna, encantará a muchos usuarios y presentará problemas a otros tantos, pues si bien es cierto que incluye toda una serie de novedades para adaptarse a la portátil de doble pantalla, lo cierto es que su sabor puede resultar excesivamente clásico para algunos. Empezando por el sistema de control.
Y es que, pese a quien pese, lo cierto es que los años no pasan en balde, y es difícil –por no decir imposible- intentar ver esta entrega con la misma inocencia con la que nos entregamos en PlayStation, cuando Capcom, con esta saga, inauguraba todo un género. No se puede negar que, entendiendo este título como una conversión del original, el resultado es sobresaliente, de manera incuestionable; todos aquellos que busquen disfrutar en cualquier lugar del juego que ya conocieron en PSOne están de enhorabuena, pues Deadly Silence representa un trabajo indiscutible por parte de sus creadores en este sentido, incluyéndose tanto las escenas de vídeo como las voces originales, que le otorgaban ese sutil encanto de una producción cinematográfica de serie B. La escena introductoria es exactamente la misma que vimos en Europa y Estados Unidos en 1996, es decir, una versión censurada con respecto a la nipona.

Como ya sucedía entonces, estamos ante un juego que combina personajes y objetos realizados en tres dimensiones con escenarios bidimensionales. El trabajo para adaptar los entornos a la resolución de la pantalla de la portátil es más que encomiable: se pierde cierto nivel de detalle, es cierto, pero el resultado final es más que destacable. Además, no se puede negar que se han empleado más polígonos para formar los personajes, lo que mejora su aspecto general. Similar calidad nos encontramos en su banda sonora, efectos especiales, y voces, aprovechando con gran resultado las posibilidades técnicas de Nintendo DS. Desde luego, al ser una consola portátil, en ocasiones le falta la fuerza necesaria en el apartado sonoro para conseguir que el jugador que se enfrente por primera vez al juego dé algún que otro saltito de inquietud al jugar, pero si optamos por unos auriculares la inmersión del juego gana muchos enteros.
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