Una rata en la cocina que se asoma también a la Nintendo DS.
La dificultad del juego es bastante baja, la verdad, posiblemente debido a que no deja de ser un producto destinado mayoritariamente a público infantil, y por tanto el nivel de exigencia que se plantea a esos consumidores no puede ser el mismo que a jugadores dedicados. Además, a lo asequible de sus fases, hay que añadir que el sistema de recompensas se pasa de generoso, siendo muy fácil conseguir una vida extra tras otra, lo que se suma a una cierta y relativa ausencia de enemigos y peligros reales para Remy.
Es destacable igualmente la inclusión de elementos que aportan una mayor variedad al desarrollo del título. Lo cierto es que el hecho de que al plataformeo se nos obligue a ir escondiéndonos y actuar con sigilo para evitar ser vistos y, por tanto atacados, lo realmente importante en este sentido es lo que nos vamos a encontrar entre fase y fase: la cocina. Aunque no resulte tan variado y bien resuelto como
Cooking Mama, un juego destinado específicamente a las artes culinarias, lo cierto es que resulta muy completo. Con la pantalla táctil preparamos los alimentos y los cocinamos, sorteando los diferentes retos que nos propongan. No son muy difíciles, como toda la tónica del juego, pero sí son variadas, aportan variedad y nos gustan.
Si optamos por probar el modo multijugador nos encontraremos con, precisamente, este pequeño minijuego disponible, con la siempre digna de agradecer posibilidad de echar las partidas con una única copia del juego. En este contexto, la experiencia de la cocina mejora bastante al añadir un factor competitivo, haciendo que sus virtudes sean sustancialmente más destacables que en el modo para un jugador.
Cada fase nos puede llevar unos cinco minutos, lo que es algo escaso; sobre todo si tenemos en cuenta que los momentos de cocina, en cambio, nos llevarán casi el doble en muchas ocasiones. Lo cierto es que luego, al final, la combinación de ambos elementos y el ritmo de juego inyectado en ambos resulta en una muy buena combinación y la fórmula jugable resulta consistente.
Pese a todo, ese modo multjugador no da tampoco demasiada cancha, lo que se suma a un modo para un jugador bastante corto que hará que nos hayamos acabado el juego en un lapso de tiempo que irá de las dos a las tres horas, sin muchos más incentivos para el jugador, a decir verdad. La experiencia de juego, todo sea dicho, no es mala; de hecho, está bastante bien y se ha puesto algo más de mimo en el videojuego que en otras adaptaciones de películas, pero que se acabe tan pronto y la poca sensación de esfuerzo que deja al ser tan fácil en cualquier circunstancia.
Conclusiones
Con un buen planteamiento estético, un acabado técnico notable y un buen desarrollo, la adaptación a Nintendo DS de
Ratatouille se presenta como un buen juego y una buena adaptación de la película, pero con algunos condicionantes propios de su origen. Así, su dificultad es mínima, y su desarrollo resulta corto y escaso en cuanto duración, lo que se convierte en un lastre importante una vez hemos finalizado el juego la primera vez, ya que tampoco va sobrado de incentivos para potenciar la rejugabilidad. Con todo, precisamente por eso, puede ser más acertado si cabe para los más pequeños de la casa que hayan disfrutado con la película de Pixar, pero siempre teniendo en cuenta que si además de ver a Remy en acción quieren un reto real, les va a faltar una pizca de sal en la receta de este juego.