El primer juego de Pokémon propiamente dicho llega a Nintendo DS.
Nos ha sorprendido gratamente el sistema de intercambio de criaturas, ya que nos permite poner a cualquiera de nuestros bichos en una suerte de escaparate mundial, y podemos indicar qué queremos a cambio. Cualquier jugador del mundo puede, potencialmente, ver nuestro Pokémon y qué queremos. De esta manera, el intercambio se realiza tanto si estamos conectados como si no, y facilita en mucho el proceso de hacerse con todo, sobre todo si los jugadores no tienen en su entorno cercano a otros jugadores con los que socializar. Este sistema, lo repetimos, funciona muy bien, es eficiente, y aunque hay espacio para hacer mejoras nos parece muy apto y adecuado para las necesidades del título.
Para luchar en línea contra otros entrenadores necesitaremos intercambiar los códigos de amigo con otros jugadores, como es habitual en los juegos con funciones en línea de las consolas Nintendo. Esto no estará disponible desde el primer momento, y luego, cuando hayamos avanzado en las batallas, al final podremos luchar contra desconocidos... pero con truco. Puede llevarnos un rato, pero la recompensa vale la pena al permitirnos enfrentarnos con equipos que son réplicas de los jugadores en las Wi-Fi Battle Rooms, pero controlados en realidad por la inteligencia artificial del juego. Lo que hace el juego es descargar el perfil de ese equipo a nuestra consola y gestionarlo de acuerdo a premisas lógicas, lo que hace que si son equipos un poco especiales, pensados para estrategias muy específicas, el resultado no sea el deseable. Hubiese sido mejor permitir, simplemente, poder jugar contra cualquier persona del mundo en vez de optar por este extrańo sistema, y no limitar las opciones al sistema de amigos.

Además, debemos seńalar que será hablar mediante chat de voz (tanto con el micrófono y auriculares de la consola como con el DS Headset) con los otros jugadores, lo que aporta un buen elemento de comunicación que hemos visto demasiado poco en la consola portátil y que tendría que empezar a generalizarse, ya que facilita las relaciones, las configuraciones de las partidas y demás.
Las opciones de conectividad no se limitarán a eso, pues también podremos usarlo en conjunción con el próximo juego para Wii, usando nuestros Pokémon para luchar y emplear la portátil como mando. Pero para eso, primero tendrá que comercializarse el juego de Wii en nuestro mercado. Y, claro, los combates (tanto a dobles como con cuatro jugadores en dos equipos) también podrán llevarse a cabo en red local; no podía ser de otro modo.
A nivel gráfico, ya hemos indicado antes que combina elementos 3D con otros bidimensionales. Así, los entornos están realizados con gráficos poligonales, pero manteniendo el estilo visual de las entregas de GBA, mientras que los combates se mantienen con ilustraciones y no diseńos poligonales de los Pokémon. Es cierto que los dibujos están bien hechos, son coloridos, resultan atractivos y todo eso, pero la verdad es que Nintendo DS permite, a nuestro entender, optar ya por combates espectaculares en la línea de los Pokémon Stadium de Nintendo 64, con animaciones, efectos visuales y demás a la altura de esas circunstancias. Entendemos la decisión estética, pero no podemos evitar desear que se hubiese dado el salto hacia las completas 3D. Algo similar podríamos decir del sonido, con librerías algo gastadas, y los gruńidos repetitivos de los Pokémon. Todo esto se podría resumir, simplemente, en que ha llegado el momento de hacerle un lavado de cara de verdad al juego.
Conclusiones
Nintendo DS le ha costado un poco recibir un juego de la saga principal de Pokémon, pero ahora que ha llegado, se puede decir que la espera ha valido la pena. Sus puntos fuertes y virtudes se imponen a los aspectos negativos, haciendo de
Pokémon Diamante y Perla una experiencia de juego buena, en línea con la saga, aunque escasa de novedades. Se desvela sólido, bien llevado, y las funciones de juego a través de la red son una buena incorporación, aunque algunos elementos se han quedado claramente a medio camino de lo que podrían haber sido, como la ausencia de poder jugar realmente contra cualquier jugador del mundo. Por otro lado, el sistema de intercambio es consistente, bien llevado y no presenta ningún tipo de inconveniente, sino al contrario.

Técnicamente no es lo que esperaríamos, y no se acaban de aprovechar bien las funcionalidades de la portátil de doble pantalla, sobre todo en cuanto a interfaz y demás, pero el resultado general es muy positivo. Esperamos que, de cara a las futuras entregas (que a buen seguro las habrá), se perfilen estos detalles y se ofrezca un producto incluso superior.