Los piratas más famosos del cine llegan a Nintendo DS con un divertido juego de plataformas basado en la última entrega de la exitosa trilogía Piratas del Caribe.
Fuera de estas opciones, deberemos avanzar por los escenarios usando la cruceta y los botones de la portátil, destacando también en este caso lo intuitivo del sistema de control. Sin embargo, no podemos decir lo mismo de determinadas acciones. Y es que como comentábamos al inicio de este artículo,
Piratas del Caribe 3 se trata de un juego centrado casi exclusivamente en las plataformas, por lo que constantemente saltaremos de un lugar a otro intentando no caer en las mortales trampas, treparemos por muros, usaremos cuerdas para llegar a otras zonas, y por supuesto sufriremos las clásicas plataformas móviles con obstáculos de por medio.
Y será en este tipo de situaciones donde más problemas encontraremos ya que en el juego resulta muy difícil saber en qué posición se encuentra la plataforma en cuestión con respecto a nuestro personaje. Al estar ante un título en dos dimensiones con profundidad (la superficie sobre la que nos movemos no es una línea recta sino que nos permite desplazarnos tanto de manera horizontal como vertical), en ocasiones podemos saltar pensando que caeremos sobre una plataforma para después descubrir que la plataforma en cuestión se encontraba unos centímetros más abajo de nuestra posición. En este sentido, la posición de la cámara en determinados puntos nos puede jugar muy malas pasadas, por lo que en más de una ocasión saltaremos a ciegas rezando para caer en el lugar adecuado.

Otro aspecto negativo a destacar lo encontramos en la simplicidad de los combates, ya que todos se resolverán de forma similar: machando los botones. Nuestros protagonistas contarán con un arma principal que usarán constantemente para terminar con la vida de los rivales, pudiendo romper los bloqueos con potentes patadas, o haciendo uso también de una serie de armas secundarias que recogeremos a lo largo de nuestra aventura (solo podemos llevar una a la vez) y que consumirán energía, lo que lógicamente nos obligará a racionalizar su uso. El problema, como decimos, radica en la extremada simplicidad con la que nos encontraremos, ya que a prácticamente todos los enemigos los derrotaremos pulsando sin parar el mismo botón. Y aunque estemos ante un juego de plataformas, el hecho de que haya tantos enemigos entre medio lo único que consigue es volver algo tedioso el desarrollo de la acción, ya que al final terminaremos hartos de pulsar una y otra vez el botón de ataque sin cesar. Todo cambia cuando nos batimos a duelo contra los jefes del juego, que sin resultar tampoco combates demasiado complejos, sí serán enfrentamientos mucho más entretenidos e interesantes.

También resulta muy notable la forma de plantear cada uno de los escenarios del juego ya que en
Amaze han optado por presentarnos unos niveles muy lineales, lo que no resulta tan positivo, en los que habrá una serie de objetos ocultos que solamente podremos conseguir si hemos logrado antes hacernos con las armas o ítems necesarios para sortear los obstáculos que se nos presentarán. De este modo, podemos recorrer en un primer momento un escenario y completarlo sin problemas, aunque por el camino nos habremos encontrado con una serie de cofres fuera de nuestro alcance protegidos por obstáculos insalvables. Para superar estos desafíos deberemos usar los ítems que obtendremos en nuestra aventura y que quedarán guardados en el inventario. Así pues, una vez nos hayamos hecho con la antorcha, por ejemplo, podremos usarla siempre que queramos para prender fuego a los obstáculos que nos bloqueen el paso, o para activar nuevos mecanismos encendiendo determinados puntos de luz. Este hecho, lógicamente, dota al juego de un elevado nivel de rejugabilidad siempre que estemos dispuestos a recorrer más de una vez cada escenario del juego, ya que en este caso los premios serán lagrimas de Calipso, con las que podremos mejorar nuestro nivel de vida y energía, o nuevos fragmentos de mapas que nos permitirán visitar más zonas de juego.