Atletismo a toda pastilla con el toque de humor que Konami ha inyectado al regreso de este clásico.
De esta manera, buena parte de los valores del juego surgen a través de su valor como recuperación del clásico y es evidente que son conscientes de ello. El juego aporta una enorme cantidad de contenidos desbloqueables que harán las delicias de los aficionados, con alguna que otra sorpresa muy especial entre la cohorte de personajes del universo Konami que podrán participar como atletas. poco a poco, según progresamos en el juego, se nos recompensa con puntos que nos darán acceso a vestimentas y, también, se irá ampliando la plantilla de personajes con tipos como Simon Belmont (Castlevania), Sparkster (Rocket Knight Adventures), Cabeza Pirámide (Silent Hill) o Solid Snake (Metal Gear), por poner sólo unos ejemplos. La verdad es que la plantilla acaba siendo muy amplia, y consigue un buen balance entre estos personajes especiales y los atletas "normales". Y lo entrecomillamos porque el diseño de personajes se ve caracterizado muy especialmente por el estilo
super-deformed: personajes cabezones, movimientos torpes, y, en definitiva, unos diseños centrados en ofrecer un tono desenfadado y amable.

Toda esa atmósfera festiva va cubriendo todo el título, y consigue una ambientación muy positiva que le da un toque alegre que nos gusta bastante y, la verdad, le sienta más que bien. Su plasmación en pantalla es buena en el caso de los personajes dentro de la partida, modelados en tres dimensiones, pero destaca especialmente en el terreno de las ilustraciones, donde el juego luce todo su buen gusto en el diseño estético. Pero no todo es bueno, pues los escenarios son muy simples, casi vacíos, inmóviles, y, en general, irrelevantes. Es en ese momento cuando vemos que se podría haber puesto, quizás, un poco más de esfuerzo en los escenarios, ya que la verdad es que los personajes están lo suficientemente bien construidos para las dimensiones de la pantalla. La música, por su parte, retoma algunos temas musicales interesantes, como la versión de
Carros de fuego (sí, la de Vangelis), pero en general no se deja sentir por exceso ni por defecto, algo así como los efectos ambientales, que apenas emulan el rumor del público jaleando a los atletas. Suficientes, sí, pero poco más.
El juego en línea nos dará un código de 16 caracteres que podremos introducir en la
página web del título, desde donde podremos comprobar récords, estadísticas, y participar en diversos contenidos en línea para desbloquear, así, nuevos contenidos en el juego. Conectados a la Conexión Wi-Fi de Nintendo lo que podremos hacer es acceder a tablas de puntuaciones de las diferentes pruebas, pero no estrictamente a un juego en línea competitivo. Esto se debe a que, de hecho, el multijugador, se limita a la red local, ya sea con una única copia del juego o bien con una tarjeta de juego por consola.
Conclusiones
El regreso de los clásicos, la época de los
revivals en la que de repente reaparecen sin saber muy bien cómo ni por qué series de televisión ochenteras, o jubilados metidos a aventureros, o vaya usted a saber qué terrible esperpento de la época de las hombreras exageradas, nos permite recuperar con este juego los planteamientos de Track & Field, pero la fórmula no acaba de funcionar. Sigue basándose en machacar los botones (o la pantalla táctil, según) a toda pastilla, y en alguna que otra ocasión (aunque no muchas) tener un poco de precisión, lo que es una fórmula que a día de hoy resulta caduca al no tener la frescura de otros recopilatorios de minijuegos con mucha más libertad creativa.

Y es que, después de todo,
New International Track & Field no resulta fresco, y apenas será interesante en realidad para quienes no sean auténticos seguidores acérrimos de Konami y esperen divertirse con las representaciones cabezonas de algunos de los personajes más carismáticos (o no) de la compañía japonesa. No es que este juego falle realmente en elementos concretos, es más bien que el concepto no acaba de funcionar bien hoy en día, y aunque tiene muchos desbloqueables e importantes incentivos para la rejugabilidad, la consola portátil de Nintendo tiene un buen surtido de juegos que proponen esencialmente lo mismo (minijuegos táctiles) pero mejor y más variado.
Por tanto, lo que lo diferencia, el valor de marca, es poco más que el humor, el diseño de personajes, la temática divertida y los invitados de Konami, pero ya será decisión de cada uno decidir si eso es suficiente o si es mejor optar por un título netamente superior en sus valores jugables y que, además, sí resulte divertido.