| Gráficos: | 8 | |
| Sonido: | 7 | |
| Jugabilidad: | 6.5 | |
| Diversión: | 6.5 |
| Total: | 7 |
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¿Quién no ha soñado alguna vez con desmembrar a varios entes y unir las partes para crear un ser monstruoso? Esperamos que no demasiada gente, pero desde luego la propuesta de este Monster Lab sabe hacerlo de manera divertida mediante un videojuego que, por su tono desenfadado, humor y concepción jugable, parece destinado a los jóvenes de la casa.

Lo que nos vamos a encontrar en Monster Lab es un juego de recolección y creación de monstruos donde todo el dramatismo que sería propio de la obra de Shelley queda fuera para dejarnos la parte divertida (y, por suerte, sin tener que aguantar a Kenneth Branagh pululando por la pantalla). Nosotros vamos a encarnar a un aprendiz de científico loco que va a tener que someterse a tres mentores diferentes dentro de la Alianza de la Ciencia Loca con el sano objetivo de convertirnos en miembro pleno de dicha asociación.
Para ello, habrá que afrontar múltiples desafíos e ir componiendo las más fuertes bestias que nos sea posible a partir de los trozos de monstruo que encontremos o creemos mientras exploramos las tierras del Valle Inexplicable. Es una tarea dura, pero por suerte se nos va explicando todo de manera detallada y poco a poco en los múltiples tutoriales integrados en el juego. Y todo ello mientras dominamos la ciencia mecánica, la alquímica y la biológica, combatimos contra monstruos horripilantes, y superamos minijuegos. Cada una de esas secciones de la ciencia enloquecida es el eje de los tres laboratorios del juego. Cada uno con su profesor, y sus habilidades diferentes, que se nos irán abriendo según avancemos.
En ese sentido, los primeros pasos bajo las órdenes del Profesor Sinfusibles son un buen tutorial que nos presentará las claves esenciales del juego, asi como las principales herramientas que utilizaremos durante toda la aventura. En líneas generales resulta muy sencillo, así que no creemos que sea un problema hacerse con las claves jugables a los jovencitos. Además, el sistema de los combates es igualmente simple, aunque con relativa profundidad, así que tampoco debería suponer una traba.
Poco a poco iremos explorando las seis secciones que componen el mundo de este juego, buscando misiones y enfrentamientos. La recompensa, en todos los casos, será conseguir partes para nuestro monstruo, y en ese sentido la elección para plasmar el mundo es acertada. Y es que no es una zona de libre movimiento, sino una suerte de tablero. Eso hace que sea muy básico movernos por él, pero facilita encontrar los puntos de importancia y lo hace todo más accesible, lo que dentro del diseño del juego es una elección que entendemos. Como decíamos, tras cada objetivo cumplido recibiremos partes completas (brazos, piernas, torsos, cabezas) o piezas que podremos emplear para componer partes.

Y si afrontamos un minijuego, lo cierto es que seguiremos recogiendo objetos. Ésa es la máxima en Monster Lab: coleccionar y coleccionar, para luego luchar. Es, en esencia, uno de esos juegos que parten de la más que contrastada fórmula Pokémon, aunque con su toque personal. En realidad, los minijuegos van a ser nuestra principal fuerte de cachos de monstro, y no es de extrañar, pues los hay a montones, en cantidad y variedad, lo que le sienta bien al desarrollo del juego.
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