Regresa uno de los mejores títulos aparecidos para Game Boy Advance: Mario vs Donkey Kong. ¿Logrará superar el listón dejado por su predecesor?.
El juego tiene un total de nueve áreas con nueve fases cada una, un jefe y un minijuego. También hay dos fases secretas que se sólo se podrá acceder a ellas cuando se consigan la nada despreciable cifra de cuarenta medallas de plata y cuarenta medallas de oro, todo un reto. El jefe final de cada nivel es siempre Donkey Kong, contra el que habrá que librar una dura batalla a base de cañonazos, usando nuestros queridos minis como munición. El número de minis que hayamos rescatado a lo largo de las fases de cada nivel son la energía, y una vez se hayan gastado todos, se acabó el juego. Aquí es donde cobra importancia el buen hacer del jugador a la hora de llevar sanos y salvos cada mini-Mario. Cada vez que volvamos a luchar contra Donkey Kong, se introducirá un elemento nuevo, complicando cada vez más y más, aunque la sensación general que se tiene es que estas luchas son más bien un parche, una excusa que no pega del todo con el espíritu rompecabezas del juego, aunque habrá a quién le guste ese cambio de estilo de vez en cuando.

El juego cuenta con un diseño colorido y bonito, y llegado cierto punto muda su aspecto enfocándolo hacia un estilo
cartoon, que aunque no gráficamente no hace que sea impresionante, artísticamente lo transforma quedando bastante resultón. Las animaciones son bastante fluidas, y hay un buen contraste entre el escenario que se encuentra al fondo y el juego en sí. La introducción tiene un vídeo bastante llamativo, pero sin embargo no han metido más durante el juego, relegando a pantallas estáticas los puntos clave de la historia. No es que sea algo totalmente indispensable para el jugador el poder visualizar más vídeos durante su progreso, pero ya que se hacen regalos para la vista con una intro así, qué menos que conservar la calidad en el resto. La música es pegadiza e incluye sonidos familiares para los que posean más títulos de Nintendo en su juegoteca. Los efectos de sonido en general son agradables, quedando en un plano inferior las vocalizaciones de los minis.
Crea tus propias fasesUno de los puntos fuertes de
Mario vs Donkey Kong: March of the Minis y que contribuye de forma sobresaliente con su rejugabilidad, es el modo de construcción. El jugador puede sacar a relucir todo su arte diseñando fases, y a medida que va progresando en el modo de juego principal, se le permitirá añadir nuevos elementos que van siendo habilitados en consonancia. El límite de objetos en pantalla no guarda relación con los niveles que se han encontrado en el juego, siempre quedará esa sensación de que se podría haber metido algo más; algo más frustrante es que no se pueden mezclar elementos de áreas diferentes, y sólo se pueden salvar ocho fases como máximo, una completa decepción para los diseñadores más avezados, pero quizás los programadores no hayan podido hacer más dadas las características técnicas de la portátil. Lo realmente bueno de todo este asunto es que una vez se ha acabado de crear un nivel, se puede intercambiar por otros niveles que otros jugadores a su vez han creado, gracias a Internet y Nintendo Wi-Fi. Gracias a esto se puede conseguir alargar el juego tanto como existan otras personas dispuestas a diseñar niveles y compartirlos. También se puede acceder a un sistema de rankings y a bonus especiales.

ConclusionesMarch of the Minis da un giro a la jugabilidad vista en su predecesor, de tal forma que recuerda a clásicos como
Lost Vikings (GBA) y
Toki Tori (MSX2) con una pincelada de
Lemmings. El resultado final es de un título que quizás no convenza a todo el mundo, menos todavía si se ha disfrutado del original, pero que gracias a la pantalla táctil, al editor de niveles y la posibilidad de intercambiarlos vía Internet, tiene calidad suficiente para pasar horas y más horas buscando la mejor combinación para llevar sanos y salvos todos los minis al mismo tiempo que se superan las puntuaciones personales. Si te gustan los puzzles, deberías darle una oportunidad.